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Tutor escritor

 

 

 

 

2. CAMBIO DE PARADIGMA: DE LA INFORMACIÓN A LA INSPIRACIÓN CREATIVA

 

 

 


La precisión conceptual sobre los actores modernos del contrato didáctico a la manera de Jeanine Filloux y Guy Brousseau son el tutor, el novel y la literatura, este es el punto de partida del cambio de paradigma en la educación. El Magíster, término de la antigua Roma para manifestar autoridad o maestro, es una entidad que entraña una condición de cuidado y propósito de formar a otros. La libertad de cátedra es fundamental para estos propósitos, es la capacidad de formar eligiendo el recurso cognitivo y la profundidad del contenido referido en el Plan de Estudios. Cuando el Magíster se profesionaliza es llamado Profesor o Tutor, el profesional que conduce el aprendizaje[1]. El término latino docens y del español docere son origen del término moderno docente, referido a una persona que es un maestro que enseña la ciencia o el arte[2]. En el presente texto, profesor, docente y tutor los homologamos desde la perspectiva de la creación del texto, por ello, manejaremos de manera indistinta estos términos.


Alumno es al que administrativamente una autocracia lo reconoce como formalmente en tránsito escolar. Estudiante es el que está comprometido con investigar, analizar, discutir y permite ser guiado en los procesos de aprendizaje de un contenido. Novel es el aprendiz que parte de condiciones de incompetencia a condiciones de libertad creativa. Esta evolución de los términos obedece a las presiones de las economías por la innovación y la creatividad efectiva.


Paradigma a superar. Los llamados educadores de prácticas oralistas, centran su quehacer formativo en un sistema en el que alguien habla y otro escucha, el discurso persuasivo lo centraliza el educador, aquí el escribir es reducido a transcribir y resumir, la producción escrita propia es desdeñada, el conocimiento enseñado es resultado de lo leído, replicado y no elaborado, además, el problema de bibliotecas sin literatura de contenido vigente, relevante y pertinente agudiza la crisis para el aprendizaje. La dinámica de este paradigma bien se da mediada por tecnología o cara en modelo de mente positivista en el que se intenta cancelar el rol de las emociones y la intuición.


Ahora solo nos falta aportar un modesto concepto de literatura, para redondear los objetos significativos del contrato didáctico: tutor-estudiante-literatura. El objeto literatura, es estudiado como acontecimiento social, un hecho literario reconocido como arte, un producto moral original en el que habitan los hechos de la lengua poética, científica, técnica o los mágicos mundos de la ficción de la novela y el cuento[3]. Literatura es la originalidad encarnada de la conexión virtuosa entre el escritor y su musa[4]. La literatura es el resultado de pensar objetiva o subjetivamente, podrá ser llamada realista para el caso en el que tiene el propósito de hablar sobre algo fuera de la mente. Por otro lado, se suele llamar a la literatura de ficción a la que inventa una gran mentira, dotándola de significado, valores y psicología para un mundo virtual o si lo prefiere llamarlo mundo subjetivo. Puede ser escrita en prosa o en verso, es traducible entre idiomas, responde a un orden lingüístico y estilístico en que se le suele categorizar en géneros literarios. No hay literatura acabada, ni jamás termina su confrontación con la lengua cotidiana y las formas ilustradas de producir conocimiento como experiencia del arte de sentir y pensar.



La experiencia del conocimiento, es decir la interactividad buscada en la dinámica inteligente del contrato didáctico se ha democratizado, ya no es un secreto o privilegio de unos cuantos, el texto virtual en la Web resolvió lo que la imprenta de Gutenberg no logró hacer[5], la autopublicación, la biblioteca virtual móvil, el libro electrónico y el texto digital. Crear experiencias de conocimiento, es migrar a una pedagogía interactiva que supere la imitación y la trasferencia de información como modos de educar en el contrato didáctico. Así nos acercamos al paradigma posracionalista en el que el contrato didáctico lo conforman tutor-novel-literatura, bajo una dinámica de mentes narrativas que instituyen como resultado de las experiencias de conocimiento, una sólida intuición y un color emocional para cada desafío cognitivo.


El Tutor escritor dirige el aprendizaje en función de la experiencia de reconstruir el conocimiento contemplado en el currículo. Se realiza el acto de pensar al escribir e investigar. Los modelos de conocimiento consolidados son el ensayo, el libro, la tesis, la reseña, la síntesis, la semblanza, el resumen, el análisis de texto, la definición, el argumento, el modelo de razonamiento, la hipótesis, la patente, el marco teórico, la revisión, el poema, la novela, el cuento, … entre otros; estos resuelven la voluntad de conocer, ser y aprender. El tutor escritor practica la escritura creativa y publica su propuesta en el formato de libro, con ello, se abre a la crítica social y expone su calidad, como marco ético abierto frente a su comunidad[6].


La escritura creativa es más que gramática y semántica, son procesos mentales superiores, es decir, el acto de estructurar el pensamiento en un modelo de conocimiento, es volver a dar voz al profesor en su sociedad, como producción de la libertad de cátedra; acto creativo original en el que encarna la soberanía de la sociedad como expresión cultural particular que habla desde su propio tiempo. Leer para crear es el acto sustantivo de preparar la escritura, es una cierta reorganización del conocimiento previo en un acto de creación, donde la teoría literaria, los marcos normativos de estilo, la psicolingüística, la sociolingüística, la epistemología y la comunicación, son los pilares de plataforma del aprendizaje centrado en el acto creativo: una educación posracionalista[7].


Peter Senge en su libro La quinta disciplina para la variable éxito, coincide con la prestigiosa revista Forbes, que el éxito de los profesionales se trasladó de competencias y habilidades en nuevas tecnologías, al contexto de la comunicación y la creatividad, advirtiendo a los líderes educativos que en el siglo XXI será la gestión de talento e inspiración la clave del éxito en el nuevo paradigma6,13.


Devolver al profesor el protagonismo educativo, implica, resolver la visión de un profesor que es utilitario en el sentido de desarrollar en clases programas de estudio y enseñar libros de texto creados por otros. Chomsky refiere para la solución a este problema, aplicar la libertad de cátedra como libertad creativa en el marco de producir contenidos para el currículo[8]. De esta manera el tutor escritor, es la reforma moral frente a su sociedad, es pasar de un paradigma de expositor de contenido, a otro basado en el tutor escritor, ese creador de experiencias de aprendizaje y rutas críticas originales para el aprendizaje de una mente narrativa.


El biólogo y filósofo Humberto Maturana, considera que la calidad de la educación pasa por la forma efectiva de llevar el discurso docente a los estudiantes sobre la Web y el texto de palabras escritas, estos últimos, agrega, son parte del futuro de una educación que recobra al profesor como un actor social que habla a su sociedad con voz propia y el estudiante es un creativo de su propio conocimiento desde el acto de honradez de considerarse un novel[9].


El pensamiento creativo, está apoyado en herramientas formales de creación de conocimiento; es un sistema autoorganizado bajo la figura de modos de conocimiento en exploración libre de realidades y estéticas. El acto creativo es inspirado en la experiencia y reflexión de la investigación científica y artística, es el cultivo de la curiosidad como emoción dentro del acto de exploración del conocimiento de la realidad, ese tejer nuevas redes de conceptos e innovaciones psicológicas. Es una cuestión de gestión del talento necesario para reafirmar la eficacia como autoestima del novel[10]. 


Refundar la historia del aula, pasa por superar el fin de los contenidos únicos, indiscutibles, cerrados e intocables, es transitar del discurso en oralidad, a la diversidad del discurso literario y el rigor científico del acto creativo que lo produce; de la memorización, a la bioética del aprendizaje; de la lectura y escritura superficial, a la emoción creativa de la exploración leyendo (acción en los modos de análisis de textos) y escribiendo (creando pensando con innovadoras cadenas de razones, argumentos y emociones[11]). 


Es tiempo de tecnología sin demagogia. La tecnología de cómputo y telecomunicaciones es un agente de neutralidad moral y soporte de nuevas realidades virtuales de enorme potencial para el quehacer educativo. La sociedad Red estudiada por Manuel Castells[12], esa de la comunicación horizontal sin intermediarios entre usuarios e información, esa de la economía del conocimiento, resulta por sí sola un engaño sin la preparación necesaria para reconocer cómo crear ideas, datos y líderes científicos, artísticos y sociales, auténticos virtuosos para un mejor mundo. Los científicos se dan cuenta que la presencia en la escuela y en el hogar de tabletas, teléfonos inteligentes y computadoras, todos conectados a Internet, conducen a la mayor parte de los jóvenes y niños a juegos de ordenador, apartándolos de tareas estructuradas del conocimiento creativo científico y cultural en general[13]. Este[14] efecto a todas luces es perjudicial para la madurez de los jóvenes, aunque los videojuegos puedan aportar lógica y destrezas necesarias para el mundo virtual de la Web, no pueden formar el pensamiento crítico complejo necesario para no ser una mentalidad borreguil.


Investigadores de primera línea como Anne Case y Christina Paxson[15] reconocen que la pobreza cuando se combate con nutrición (abatir el hambre), se refleja en la estatura de los niños en su adultez, sin embargo, el estar potenciados para mayores coeficientes de inteligencia (CI) producto de la nutrición, no se traduce en más medallas olímpicas, patentes, literatura y nuevas tecnologías; es debido a que la comida no hace una mente productiva; por ello, el historiador y premio nobel de economía Robert Fogel mostró que el suministro óptimo de calorías para una población no es suficiente para sacarlos de la franja de pobreza alimentaria para siempre, puesto que, son incapaces de realizar trabajo creativo; en este sentido John Strauss descubrió que no necesariamente la salud y la nutrición son directamente proporcionales al incremento de la productividad de los trabajadores, concluyendo que a lo mucho mejoran en 4% su productividad[16]. De acuerdo con los datos del Poor Economics en estudios comparativos entre más de cien países, los pobres invierten lo poco que tienen en alcohol, tabaco y fiestas como resultado de no poseer competencias intelectuales para manejar a su favor el conocimiento científico, técnico y literario[17].


El ascenso económico de toda persona es un desarrollo de la conciencia individual en cuanto a compromiso y cultura. La vida sube de nivel con la inspiración creativa, el libro es ese agente de beneficio que contribuye como recurso para la imaginación, su ausencia limita al mercado productivo de una nación[18].


Factor objetivo para reducir la violencia en una sociedad. Respirar libros para una sociedad es un fascinante vínculo con el mundo que amplía competencias sociales. Sanar el corazón profundo con el arte y el placer de la literatura, es un camino de éxito; el investigador de Harvard, Steven Pinker, asegura que esta idea es una verdad científica demostrable con datos de doscientos años de estadística entre la relación consumo de literatura vs violencia, a mayor consumo de literatura, menores índices de violencia[19]. Los libros, son los productos de la cultura que provocan en el hombre la responsabilidad de su existencia, es decir, hacen de la capacidad de sentir vergüenza un retorno al desarrollo; es por esto que es tan difícil hacer un programa cultural que modifique en el corto plazo lo que en el largo plazo se abandonó[20].


El carácter de acuerdo a Aristóteles, es forjado por la virtud de persuadir y encantar, es el lenguaje de nuestro ser que habita la realidad del mundo[21]. La razón y las emociones desarrollan nuestra propia función social anclada a la realidad como una virtud, es decir, nuestro carácter. Nuestra capacidad retórica (seducir con razones) expresa la ética de nuestra persona, ese perfil social que llamaremos carácter. El carácter es el estilo de nuestra persona cuando actúa en nuestras redes sociales, es esa manera de individualidad con que actuamos. Pero el cómo actuamos por mucho es una respuesta del lenguaje que da sentido a la realidad. El lenguaje puede aumentar su poder de persuasión justo con el poder de la literatura que procesa esa persona, de esta manera el perfil ético es forjado en el marco del conocimiento humano.


El carácter de acuerdo al sociólogo Amitai Etzioni es el músculo psíquico de la conducta moral de las personas[22], advierte necesario formar el carácter de los jóvenes en las escuelas, como un proceso de formación de la personalidad en la autodisciplina de cada tarea, en la evaluación de los deberes de manera justa y en el armar la voz de la retórica de persuasión racional. El debate, la discusión crítica, el ensayo, la producción de argumentos y razones son algunas de las herramientas necesarias para la formación del carácter de los jóvenes en tránsito de convertirse en adultos. El autocontrol en el debate es esencial para el equilibrio mental de los jóvenes, esta tarea fortalece el carácter como perseverancia en la búsqueda del éxito.


La manera de interiorizar la argumentación de la realidad desde la literatura y el orden social, es la forma de nuestro carácter, ese reflejo de nuestro actuar social y estilo a la hora de producir la realidad textual. El número de operadores discursivos que está presente en nuestra habla dice mucho de la fortaleza de nuestro carácter, también son conocidos como partículas discursivas y estas expresan la complejidad del encadenamiento coherente del grado de profundidad del hablante en la discusión de la realidad[23].


Cuando comienza nuestra aventura en este mundo, aún siendo bebes, el lenguaje es motivado por la función comunicativa dentro de un proceso en que interviene en el cerebro como operaciones de control de la información los operadores discursivos[24], esas operaciones son el aprendizaje asociativo, la imitación y el protocolo social, en esta etapa se crece regulando la presencia del error, es un aprendizaje estadístico[25], donde las entradas o estímulos deben ser ricos en información para que se estimule la complejidad del lenguaje, si el estímulo es pobre en cuanto a la baja complejidad de las oraciones; esas estructuras (oraciones) más simples entre los cero y los 5 años hacen su propósito de entrenar la sintaxis básica del habla. Pero para jóvenes de entre 15 y 18 años resultarían las oraciones simples muy pobres y detendrían su desarrollo cerebral llamado madurez en esta etapa[26], es por esta evidencia científica que un libro para adolescentes siempre debe exigir más esfuerzo léxico, sintáctico y pragmático. 


En términos genéticos, el gen FOXP2 es responsable de la facultad del lenguaje, y de la migración neuronal y cuando falla podríamos sufrir autismo, dislexia, o en el peor caso solo ser un vegetal (sin conciencia de sí mismo[27]). En la bioquímica del cerebro la proteína CREB es responsable de la gestión emocional necesaria para la memoria de largo plazo en procesos de aprendizaje[28]. Como alternativa a la teoría innata de Chomsky, la teoría minimalista considera que la facultad del lenguaje es un lexicón junto a un sistema computacional orgánico que en interacción con la realidad durante el desarrollo cerebral, especializan regiones del cerebro para tareas lógicas, emocionales, de memoria y aprendizaje superiores[29]. Sin embargo, sea innata o adquirida la gramática, lo que nos hace humanos es la presencia de ella, indispensable programa genético que consolida la madurez del cerebro y lo reconfigura a nuestras necesidades[30].


La comunicación verbal y no verbal, es decir, oral (inteligencia pragmática) y escrita (inteligencia semántica) a nivel cerebral presentan diferencias en el coeficiente intelectual[31], es decir, pensar en lo programático es muy diferente al pensar en lo semántico, de este modo son dos problemas de índole lingüístico que su desarrollo ocurre por aprendizajes distintos. No podemos aprender a escribir como aprendimos el lenguaje oral, este último de acuerdo a evidencia fósil apareció hace unos 12 mil años, mientras el lenguaje simbólico apareció escrito hace unos 5 mil años[32].


La inmersión literaria tiene la virtud de educar en la condición humana, valores humanísticos, no como eslogan, sino como una experiencia vivida y trasladada de la virtualidad a nuestra propia realidad social. Entenderemos al contenido como una experiencia virtual de inmersión, apoyándonos en el concepto de Maurice Merleau Ponty, diremos que es un acto de presencia16 en el cual los estudiantes perciben la voluntad, el deseo y el profesionalismo de los profesores escritores, se trata de una presencia incorpórea, surgida al estar conectados con el mundo del texto.


2.1. Desafíos para alcanzar la calidad educativa, entendida como poiesis virtuosa


“Concepto de calidad en el paradigma de una poiesis virtuosa constructivista posracionalista”


La creación virtuosa de lo humano, es reconocida por nuestra civilización como la experiencia moral del arte, basado en colaborar socialmente con talento e inspiración para ser felices como producto de hacer a otros felices con las creaciones poéticas, literarias, musicales, tecnológicas, científicas, biotecnológicas, de salud,…, que permean toda la existencia y los existenciales que dan sentido a la vida humana. Los siguientes desafíos configuran la propuesta de calidad educativa bajo el concepto de tutor escritor.


Desafío I


Habilitar cuerpos docentes con métodos de formación de la poiesis necesaria para que los alumnos estructuren nuevo pensamiento, construyan conceptos y tecnologías originales; poiesis enfocada en valores epistémicos, deseos virtuosos y actitudes científico-humanistas. La didáctica necesaria para este desafío, se aprende mediante la construcción de experiencias de conocimiento (libro de apoyo curricular), publicadas en formato clásico o electrónico (e-Book) como evidencia moral e intelectual de las capacidades de la poiesis que el docente ha desarrollado y ofrece a la sociedad.


Desafío II


La necesidad de hacer investigación en el aula, como forma de progreso científico-humanista en el ascenso personal de los alumnos y los docentes. Al asumir la actitud de investigadores, docentes y estudiantes, se renueva la profesión docente, el acervo de conocimientos, se revive el aula como espacio de estudio y la tarea escolar se experimenta como procesos de investigación que derivan en productos intelectuales originales, que a su vez enriquecen la confianza en sí mismos de estudiantes y docentes. La investigación como hábito cotidiano en el aula, profundiza los modos de conocer de las escuelas epistémicas y aprender, enriquecen el sentido de colaboración y asumen la crítica social de sus productos.


Desafío III


Pasar de contenidos cerrados, de dispositivos pasivos de transmisión de información, de léxicos poco especializados y tecnologías de exposición, a:


  1. a) Manejo de contenidos construidos como experiencias de conocimiento formales, estéticas y morales.
  2. b) Contenidos con léxico especializado que revelan la belleza y rigor de realidades ocultas en las disciplinas modernas.
  3. c) Las tecnologías serán la plataforma de la poiesis de cada objetivo educativo, se justificarán en la medida que prueben su rol creativo más allá del expositivo. 
  4. d) El texto como sintaxis, semántica y pragmática creativa, se manifiesta como prueba de evaluación de calidad intelectual, moral y tecnológica.


Desafío IV


Construir una red de experiencias científico pedagógicas para profundizar en los modos de poiesis del aprendizaje. Mediante consejos de profesores escritores, se organizarán de forma escalonada los desafíos del nivel de capacidades creativas para la elaboración de experiencias de conocimiento, como recursos formales del aprendizaje que serán publicadas como libros, para su retroalimentación crítica local, regional, nacional y global. La investigación y desarrollo de experiencias de conocimiento, agudizarán los sentidos pedagógicos de la práctica docente centrada en la poiesis virtuosa.



Desafío V


Contar con acervos de contenidos propios, originales, criticables y diversos en plataformas Web y bibliotecas clásicas, para apoyar la práctica docente centrada en la poiesis virtuosa de los diferentes modelos de conocimiento. Aprender ciencia, tecnología, las bellas artes, el placer de la literatura de ficción, los lenguajes artificiales de creación y demostración, la comunicación de alta interacción, pasan por el imperativo que el docente experimente cada uno de ellos, que sus espíritus se revaloren en la vivencia creativa de acervos de producción intelectual propia. Esta postura abandona la posición pasiva del docente frente al contenido curricular, que muchas veces fue creado por expertos que no viven la hermosa cercanía con los niños y jóvenes, el cual es un privilegio del docente en los niveles básicos y medio superior.


2.2. Crear con palabras


Si no investigamos sobre aquello que deseamos escribir, no podremos sumergirnos en las entrañas de los conceptos que dan estructura a lo imaginado (concentración por ensoñación), además, el viaje creativo corre el riesgo al no ser alimentado por la energía de la curiosidad exploratoria, esa que crea la realidad imaginada, de lo contrario, experimentaremos ser un barco a la deriva, es decir, no sabe a donde ir y la frustración amenaza con retirar del acto de escritura nuestra curiosidad inicial.


Cada nueva lectura es un mecanismo de diálogo con la presencia de otros manifestándose en los textos, es este momento la entrada a la escritura, imitando estilos y registrando referencias de fundamentos y evidencias, la lectura abre la puerta a nuestra escritura, la hace madurar y durante el trabajo de escritura se da la apertura a la creatividad. Recurrimos a la lectura como proceso de investigación siempre que deseemos darnos el espacio para discernir entre varios autores; con el tópico que trabajamos en la entrada de escritura se guía el proceso, el tiempo de escritura para cada nueva entrada es mediado por un ritmo de lectura y registro. 


Lo que podemos escribir es infinito, pero este inmenso mar de posibilidad requiere ser parcialmente acotado con eficacia, para ello, formularemos una serie de preguntas, es decir una batería de interrogaciones que aplicaremos a los textos que recuperamos para nuestra investigación. Este sistema de preguntas develan los secretos más íntimos de nuestro tópico de estudio; cuando nos disponemos a escribir, es cuando retornamos con el instinto de ensayar con nuevos componentes sobre ideas escritas por otros, lo no propio, lo apropiamos como nuestro dentro de un nuevo argumento, este oficio encierra la habilidad de discutir todo tipo de ideas con todo tipo de autores que se hacen presentes con sus obras. El texto que merece ser llamado original, son escritos que en unidades de sentido, desde palabras, oraciones, enunciados y párrafos alcanzaron a ser una realidad coherente, catalizada por un ritmo de ideas, interlocutores y por fuerzas intermediarias de comunicación. Juntas estas unidades de sentido, son una evocación con forma de escritura, de algún modo a través de las palabras escritas se encierran todo tipo de creaturas de la imaginación.

 

El oficio de escribir, son esas formas en que el escritor enfrenta a las letras, en forma de deseo y en forma de resolver nuestros propios demonios, así, las puertas a cada entrada de escritura, es preciso reconocer que son abiertas por el fuego traído de otros textos. Cada párrafo es fiel testigo de una batalla por crear sentido desde nuestro Yo; cada página que escribimos nos hace mención de lo que no alcanzamos a lograr traer de esos mundos de la mente. Escribir así es devorar el tiempo con la mirada alta sobre muchos textos, aquellos que profundizamos con nuestras jornadas de investigación y que nos reconfiguraron con su singular manera de expresar y elevar nuestras palabras con la tinta necesaria para hacer emerger de nuestro corazón lo que somos, y no lo que intereses oscuros quieren que sea nuestra escritura.


El escritor necesita de otros que lo lean para convencerse de que cada cuerpo de palabras creadas posee el poder de hablar sin su presencia física. Las opiniones manifestadas por otros sobre lo que escribimos no son medidas cualitativas, científicamente demostrables, son la experiencia del lector que nos habla sobre las cosas que fuimos capaces de comunicar, de provocar placer, de turbar los prejuicios, de divertir, de fundamentar, demostrar, y dentro del propio acontecimiento de la existencia que expresa, lo que somos distintos frente a tantos que han tocado temas como los nuestros. No es la inteligencia de revelar errores ortográficos la que requiere el escritor novel, es la inteligencia que hace trabajar con rigor y sensibilidad a las palabras hasta crear nuevos sentidos que sean precursores de nuevos viajes de la imaginación. Cada acto de escritura es tan personal, tan único, que es inadmisible que el orden de nuestra escritura sea el orden copiado y no inspirado desde otros textos. Eugenio Lonesco expresó, escribir desgasta y agota, producto de esa pregunta para cada entrada de texto: ¿Para qué?


“La palabra no muestra. La palaba parlotea. La palabra es literaria. La palabra es una fuga. La palabra impide que hable el silencio. La palabra ensordece. En lugar de ser acción, consuela como puede no actuar. La palabra gasta el pensamiento. Lo deteriora. El silencio es oro. La garantía de la palabra debe ser el silencio[33]”. (pág. 106) 


En el oficio de escribir, adquirimos un nuevo lenguaje, uno formado por ideas, un lexicón de ideas y sensibilidades para escuchar el habla de los textos investigados. Escribir es superar el lenguaje cotidiano, producto que se distingue por la forma de lograr conocimiento justificado y no una mera creencia superficial que no desafía en lo absoluto las cuestiones del tópico estudiado. El texto científico crea por encima del lenguaje, el literario crea desde adentro del lenguaje un nuevo lenguaje, esta diferencia es importante tomarla en cuenta a la hora de escribir bajo algún modelo de conocimiento. 


“En este nudo de la representación, de las palabras y del espacio (las palabras representan el espacio de la representación y se representan, a su vez, en el tiempo) se forma, silenciosamente, el destino de los pueblos[34]”. (pág. 131) 


Michel Foucault expresa que el texto que se crea posee la arquitectura de las reglas de una época, involucra el cambio de estilo que está en plena revolución, surge como un torrente de palabras; es moderno y de un impulso vigoroso reabsorbido por los escritores en activo, vivos cuyas primeras ediciones coinciden con este momento, en otras palabras sus textos son el plano social de nuestra época. Nuestra escritura es un patrón de movimiento a través del espacio-tiempo, imagen hundida en la época que emerge frente a nuestro ser, descubrimos lo real creándolo con palabras, ese poder creador está cargado de las épocas agonizantes y de la época que emerge desafiando la represión que afecta la manera real en que pensamos y actuamos en la libertad creativa.


2.3. La interrupción de entradas de escritura


La página en blanco intimida al creador, se paraliza, avanza errante entre tropezones y cuando finalmente su habla calla por completo, se hace muda, sus manos en el teclado están amordazadas, sus críticos se disponen a quemar lo hecho en la hoguera de la mediocridad y cada nueva oración o enunciado es autocensurada aún mucho antes que sea un texto escrito. Este bloqueo retrasa el plan de escritura, con ello hace crecer la presión sobre los hombros al grado que nos impide mover nuestras manos, pretender escribir la mejor oración, la mejor frase, la exquisita página en nuestro primer intento, es desconocer que el oficio de escritor es justamente lo contrario. El escritor practica un ir y venir sobre el texto creado, puliéndolo, enriqueciendo su habla, ajustando su estilo, precisando las palabras empleadas y valuando la prosa lograda en cada borrador. 


Sin importar lo que escribamos sobre la página en blanco, no podemos negar que siempre será perfectible, sea cual sea el texto que escribas, una vez escrito nos permite romper la interrupción de entradas de escritura, ajustándolo para que frente al escritor gane confianza. El proceso de elaboración de un texto, es el que esconde los modos de creación, esos recursos que son necesarios para la disciplina y la autoconfianza necesaria para el creador del texto. El bloqueo es resuelto cuando dejamos de preocuparnos por la ortografía y nos ocupamos con énfasis sobre lo que intentamos escribir, en ese instante las entradas de texto son placenteras, cada palabra y cada enunciado llegarán a ser un párrafo, después de cada párrafo la autoconfianza nos hace vivir un viaje más placentero, este camino de escritura aún esperará rigurosas revisiones sobre el empleo correcto de términos, eliminación de ambigüedades en argumentos, estilizado literario del flujo del discurso y muchos otros ajustes finos.


Debemos perder el miedo al dragón blanco que emerge de la página, acostumbrarnos a escribir el borrador de un texto sin perder de vista lo imaginado. El borrador no lo escribimos en cuadernos de cubierta de piel y papel de algodón, lo hacemos en un medio desechable que no nos limite a borrarlo o tirarlo a la cesta de la basura con remordimiento. Las ideas fluyen en dos tiempos, en la escritura del borrador y después de dejarle un rato reposar, son sometidas a un proceso de revisión riguroso hasta que alcanzan la confianza de ser considerado publicable. El texto publicable es un texto que fue sometido una y otra vez a enriquecimiento literario[35], es el resultado de la humildad de considerar que un escritor parte de hacer borradores, aprende a crear desechando mucho de lo escrito, es cuando gana autocrítica, ese extraño poder es la superación psíquica de vencer la tentación de aferrarse a las malas ideas.


2.4. La personalidad del tutor escritor creativo


La popular imagen de un escritor profesional científico, poeta, novelista, ensayista, es arropada por una imagen de una persona de ropas excéntricas de color gris, negro, blanco y café. Escribe desde su laboratorio de alta tecnología, desde su torre de marfil o desde el campo real donde suceden los eventos humanos. Son vistos como bohemios en una gran ciudad, con pasos vírgenes y agudeza intensa para recoger objetos y eventos que serán inspiradores para las páginas de sus textos. 


El estudio de la personalidad creativa se ha consolidado como una importante vía de investigación sobre la creatividad y la resolución creativa de problemas, otras áreas son el proceso creativo, el producto intelectual y el medio ambiente creativo. Con respecto a la investigación de la personalidad, en los últimos 50 años muchos estudios han examinado las características, actitudes, preferencias, estilos y otras cualidades personales que parecen distinguir individuos altamente creativos. Las teorías reseñan la explicación del por qué estas cualidades personales son las causas, correlatos, y/o los resultados del proceso creativo; y examinar la relativamente nueva construcción de estilos creativos y de resolución de problemas. La evaluación del estilo creativo se basa en la investigación de la personalidad[36].


El escritor es una persona creativa que lucha sin parar, los atributos de su personalidad son: 


La androginia, es decir, posee un equilibrio psicológico entre masculinidad y feminidad[37]. Otro atributo es la creatividad, que de acuerdo con Renzulli es la fluidez, la flexibilidad y la originalidad de pensamiento de apertura a la experiencia y la voluntad de asumir riesgos bajo el compromiso de una perseverancia, dada por trabajo incremental de factores de creación[38]. El atributo de ser imaginativo que introduce Dewey es esencial para el escritor creativo[39], es fundamental reconocerlo como la emoción de la curiosidad epistémica, es la acción de indagar la forma en que pensamos, los problemas del conocimiento científico, ético y artísticos. El desarrollo de la imaginación se da por nuestra apertura a experimentar varias formas de crear conocimiento. La intuición como atributo[40] e indicador de la personalidad del inventor[41], es el entendimiento personal del mundo, es la acción de anticipación formada por nuestra experiencia mental y corporal del mundo intelectual, emotivo y volitivo[42]. El atributo de visión[43], reconoce que para las personas creativas no es suficiente hacer cosas originales, además, debe ser eficaz su impacto en la sociedad, empujando a esta a nuevos horizontes de posibilidad, la visión es la racionalidad dirigida a la imagen de nuevas realidades posibles. El atributo de introversión, es un rasgo del creativo relacionado con la capacidad de concentración de procesos internos de las personas, entre mayor concentración, mayores serán los detalles en el interés típico de los creativos[44]. Los escritores prefieren vivir lo introvertido. Apertura a la experiencia, un atributo de la persona creativa es la curiosidad intelectual e independencia de juicio; es la actitud de interés por ideas nuevas, el gusto por la innovación y la sensibilidad estética de la vanguardia[45]. 


La persona con el atributo de ser sobre excitabilidad[46], es el vivir con intensidad y ansioso por la acción emotiva, imaginativa, sensual, intelectual y artística. Es la pasión por el trabajo en algún dominio que implica resiliencia. El atributo de la resiliencia, refiere a las personas que superan obstáculos abrumadores[47].


El atributo por la preferencia por la complejidad,64 el disfrutar la interacción con sistemas dinámicos y de alta estructuración en sus partes. Este atributo se da en estrecha relación con la tolerancia a la ambigüedad y la voluntad de conocer. 


El escritor creativo no lo vemos como esta lista de atributos, nuestro análisis sobre quién es un creativo, nos conduce a la personalidad o al carácter dirigido a la exploración de las posibilidades creativas basadas en factores como la estabilidad emocional (neuroticismo), introversión, apertura, cordialidad y conciencia. Son personas abiertas poco convencionales, dispuestas a cuestionar la autoridad, y se preparan para gestionar nuevas ideas éticas, científicas, técnicas, sociales y políticas[48]. Estamos seguros que los creativos son personas que se forman y en parte nacen así por los genes. El escritor creativo puede considerarse que tiene esta personalidad genérica de atributos ya descritos, esos atributos en la base de la Piirto Pyramid de Desarrollo de Talento mencionados anteriormente, son de carácter genérico.


Imagen

Fig. 1. La personalidad del escritor creativo de Jane Piirto[49]


Los escritores creativos son personas que practican el cambio en sus vidas y en sus profesiones, preocupados por cuestiones científicas y filosóficas; la honradez con que escriben verdad y autoría expresan su activismo por la innovación; la depresión, la alegría, la empatía, son estados emocionales gestionados e inducidos como recursos para la escritura, fueron reconocidos en investigaciones por entrevista y en autobiografía de escritores[50]. Un rasgo psicológico de todo escritor creativo es la ambición, el de ser reconocido entre los muchos otros escritores[51].


2.5. Las tres dimensiones de competencia del tutor escritor


El debate pedagógico se da en la búsqueda de modelos que dignifiquen el rol social del docente ante la crisis de la práctica como consecuencia de la democratización de la información sobre Internet y la docencia oral. Una vez que empieza a pasar la moda de máquinas digitales que enseñan, se observa que la magia de los ordenadores era solo un espejismo, cuando la realidad siempre fue la mente creativa de los humanos. Los profetas de la educación mediada por tecnología han callado sus voces ante la evidencia de que el mundo requiere la formación de mentes creativas y habilidades eficaces de comunicación tanto para la paz, como para el desarrollo humano (ver fundamentos en el apartado anterior cambio de paradigma).


Ahora mismo la innovación educativa es entendida como producir el acto de presencia, contenido original con el que el profesor comparte sus experiencias de conocimiento mediante una pedagogía interactiva. La pedagogía interactiva basa su quehacer en la construcción sobre modelos de conocimiento, esas experiencias de conocimiento ricas en posibilidad sociolingüística, científica, literaria, estética y democrática, en las que la lectura y la escritura dignifican lo que durante muchos siglos fortaleció la decencia del docente, ese arte de enriquecer el espíritu humano.


Las dimensiones de interacción del tutor escritor, están definidas por el dominio de la producción pedagógica interactiva, el manejo eficiente de los procesos mentales superiores y la producción del código escrito de presencia. De ellas surgirá una formación estudiantil rica en interacciones personales y de grupo, conjugadas por actos de creación desde las más humildes unidades fonéticas, oraciones, enunciados, párrafos, proposiciones, metáforas, títulos, referencias, ideográficos, programas de lenguajes artificiales hasta los sofisticados modos de conocimiento: poema, resumen, reseña, síntesis, argumento de tesis, ensayo, artículos de investigación, divulgación, revisión, la patente, la fotografía, la simulación digital, la novela, el cuento, la carta, el informe, la bitácora, el glosario, el tesauro, las fuentes periodísticas y de publicidad formal.


2.6. Pedagogía interactiva


El concepto más elevado de interactividad se asocia con la acepción más profunda de comunicación como cambio de estructuras cerebrales. Los dos términos pueden ser sinónimos; la expresión comunicación interactiva sería una redundancia si no fuese por la necesidad de garantizar precisión del término comunicación, dado que comunicar no es transmitir, y comunicar no es manipular, es producir un efecto de transformación[52]. La interactividad que más transforma al ser humano es la escritura y la lectura de literatura científica y de ficción, en ellas hay toda clase de estrategias dialógicas. La educación virtual o no lineal, basa la presencia del tutor en la voz de un avatar que habla desde el contenido que oferta desde una narrativa que soporta la trama de su propuesta educativa, la interactividad es un proceso de inmersión[53]: 



Roger W. Sperry premiado con el Nobel de Medicina en 1981, abre la puerta para considerar que la más intensa y rica interactividad ocurre en la morfología misma del cerebro humano. La escritura y la lectura hacen uso del córtex para funciones de razonamiento, se juzga y se toman decisiones;  el sistema límbico procesa las emociones necesarias para el aprendizaje candidato a ser memoria de largo plazo, organizando la información. La interacción de este tipo es una evolución pedagógica hacia un enfoque modular de la actividad cerebral[54]. La interactividad de la inmersión literaria, nos hace exploradores de sensaciones y razones nuevas; capaces de transformar y otorgar nuevos significados a sus realidades y a las palabras que emplea para codificarlos; interacciona mediante la actividad analítica de tratar con sistemas y sus piezas en un argumentar coherente y crítico formal, emprendiendo el camino creativo del pensamiento científico.  El diálogo entre tutor y aprendiz convive como artista y combatiente de las ideas, los recuerdos no son solo conversaciones y respuestas de examen, sino también lo leído como nutriente que alimenta la mente con experiencias de conocimiento y emociones de dar vida al tejido textual de las ideas. El estudiante se nutre de todas las lecturas, haciendo de su formación académica el arte de pensar.


A la hora de escribir el texto académico, se interactúa con el lenguaje especializado de la disciplina, se entrena una memoria selectiva con un potencial de inteligencia intuitiva necesario para actuar científicamente en la toma de decisiones. En  la didáctica interactiva, la producción y comunicación del texto académico  entrena en procesos superiores del intelecto académico: síntesis, reseña, tesis, argumentación, instrucción, inferencias, analítica de textos, procesamiento de información, narrativa de ideas, metodología-epistemología, conceptualización y producción de definiciones, entre muchas tareas de carácter complejo necesario para crear conocimiento. 


2.7. Procesos mentales superiores


Los procesos mentales superiores coinciden con los del escritor creativo, son aquellos recursos epistemológicos y emocionales presentes en la mente cuando el tutor o estudiante  escribe. Son fenómenos psicolingüísticos de la expresión escrita, esas estrategias que lo hacen competente para el manejo eficaz de la lengua escrita. Producirá cuerpos de argumentos, hipótesis, planteamiento de problemas, conclusiones, tratamiento de datos, discusión de resultados, preguntas de investigación, hipótesis, tipos de discursos para funciones de comunicación, cadenas coherentes de razones, introducciones, referencias, citas, títulos dentro de sofisticados modos de conocimiento. Estos terrenos son los de la lógica del discurso, la lingüística aplicada y los modos de sentido psicológico, es aquí donde un escritor compone poemas y un músico hace la música. La característica en esta dimensión, es el trabajo con borradores y tareas de revisión, en un ciclo de pulido hasta alcanzar la confianza en el escritor para emprender su publicación. 



Producción pedagógica interactiva


Son fenómenos sociolingüísticos en los que los humanos interactuamos creando redes sociales con una gramática de comunicación cultural y disciplinar. Es la competencia del escritor de producir cambios sociales de ánimo, de ideología, de rumbo cultural y estético. Emplea procesos mentales inferiores, esos básicos y de sintaxis mecánica del manejo de signos, datos, palabras y oraciones; además de ordenar estructuras de unidades lingüísticas, emplea los procesos mentales superiores con intencionalidad comunicativa, donde la información es planificada en estructuras de conocimiento para crear ideas redactadas para el lenguaje de un lector potencial. De acuerdo con Noam Chomsky es en esta dimisión donde ocurre la actuación lingüística. El tutor escritor crea atado al currículo, pero es libertad de cátedra para crear las experiencias interactivas y personales del estudiante con los objetos de aprendizaje, es decir, componer el contenido de su propuesta de educación. En consecuencia la pedagogía interactiva es un ir y venir entre docentes, estudiantes y literatura, todos en sociedad empujan actos de creación que comunican intenciones, fundamentos, problemas, tesis, conclusiones, creencias, objetividad, subjetividad, razones y emociones en función de la interacción social guiada para el aprendizaje superior. La experiencia de aprendizaje, es la interacción entre literatura, docente y estudiante que modifican una realidad; es lo que el estudiante asimila, vive o hace y no solo lo que hace el profesor al guiar el aprendizaje. El docente se hace presente en la literatura que crea, esta presencia no se debe subestimar, tiene el poder del habla de la literatura, ese poder probado a lo largo de la historia de cambios desde libros de poder. 


Plantear problemas al estudiante, parte de despertar la necesidad de resolverlos, en este sentido, cada actividad justifica su presencia educativa dentro de un abanico de opciones. Los objetivos educativos se deben traducir en actividades de aprendizaje, esa vivencia necesaria para formar el carácter y la personalidad, vivencias que permiten determinar si se alcanzaron los objetivos educativos. La calidad es precisamente la correlación entre el modelo pedagógico, las vivencias de aprendizaje instrumentadas y la distancia entre lo logrado y lo planificado en lo educativo. Estamos hablando de la evaluación, ese instrumento para determinar la ocurrencia de calidad educativa[55]. 


La evaluación es la aplicación de indicadores modelados en torno a un modelo pedagógico en este caso de interactividad. Es necesario evaluar la calidad del desempeño de comunicación y creatividad desarrollada por los estudiantes sometidos a instrumentos de experiencias de aprendizaje y conocimiento. La evaluación es la medición de los cambios observados en las vivencias de aprendizaje y conocimiento. Los indicadores suelen ser variables que expresan lo ocurrido en un proceso de aprendizaje, pueden medir cambios mecánicos, equilibrio emocional, de conducta, de personalidad y carácter; además, capacidades para crear conocimiento sobre el entorno y su Yo. Es fundamental definir por niveles las competencias del perfil del Tutor escritor.


Nivel cero: El docente no iniciado, es quien no domina ni la dimensión de producción del código escrito, ni la de procesos mentales superiores y producción pedagógica interactiva. Se manifiesta por no disponer del habla para la composición de textos y su código escrito carece de la prosa, recursos discursivos y rigor en sus razonamientos. Usualmente manifiesta bloqueo para iniciar jornadas de escritura, no incorpora fuentes de información relevantes y vigentes, escribe como habla, el proceso de revisión sobre lo que escribe lo cancela, dejando el código escrito tal cual fue escrito como primer borrador. El léxico diverso, el manejo eficiente de partículas discursivas y las reglas de puntuado, en su ausencia empobrecen la composición de los productos de los no iniciados. Los no iniciados abusan en el empleo de ilustraciones, mapas conceptuales y un lenguaje de sentencias de instrucción, tal como hágase, calcúlese, relaciónese, escríbase, reflexione, demuestre, confirme, … estos problemas de escritura impiden construir un flujo narrativo y explicativo de seducción y descripción necesario para crear experiencias de aprendizaje y conocimiento. Las notas y diapositivas que se producen en este nivel cero, nunca son textos publicables con el autoconvencimiento de originalidad, estilo literario y que se apeguen a algún modelo de conocimiento.


Nivel uno: El Tutor escritor novel tiene habilidades básicas en la producción de código, es aquel que gramaticalmente posee recursos para manejar oraciones del tipo proposiciones y de analogía; está dispuesto a la apertura para los procesos mentales superiores. Parte de la humildad para dejarse guiar en la epistemología necesaria para modelos de conocimiento, dentro de esos procesos eficientes de composición del texto. En este nivel de competencia tiene un mínimo de autonomía para romper el bloqueo en sus jornadas de escritura.


Nivel dos: El Tutor escritor autónomo se maneja con independencia en la producción del código escrito y la composición textual. Lee como un escritor y crea experiencias nuevas de redacción que definen su personalidad escrita en prosa, recursos argumentativos y empleo de diferentes medios discursivos. Basa su escritura en procesos recurrentes de borradores y revisiones, emula la estructura o forma de otros escritores de visibilidad internacional, trabajando un análisis de textos en cuanto a su forma y contenido desde diferentes escuelas literarias. Es un profesional de la escritura que observa los detalles reales que definen a un modelo de conocimiento y posee hábitos de investigación documental y redacción literaria. La redacción literaria enriquece con palabras precisas enunciados, revisa la prosa del flujo del texto, enriquece el léxico de su discurso, expresa las ideas con detalles que amplían la brecha entre la oralidad y la propuesta escrita. La investigación fundamenta nuestro decir concreto, contrasta las ideas entre investigadores e implica premisas que dan soporte de objetividad. Sabe cuándo emplear una oración que hace referencia a las diferentes capas de la realidad, referidas a datos, información, hechos, hipótesis, teorías, métodos, técnicas, conocimientos, sabiduría. En este nivel los estándares de redacción y expresión literaria alcanzan a llevar a nuestro Tutor escritor a publicar con regularidad sus obras y crecer de los juicios críticos recibidos. 





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