DICCIONARIO DE LA  LENGUA PHORHÉPECHA
 
ESPAÑOL – PHORHÉPECHA
PHORHÉPECHA – ESPAÑOL

por

PABLO VELASQUEZ GALLARDO

 

Documento recuperado de la red para fines educativos sin fines de lucro en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Junio 2008

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C CHH
CH E
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G KH
H M
I N
J O
K P
L PH
LL R
M RH
N S
O SH
P T
Q TH
R TS
S TSH
T U
U  
V  
Y  
Z  

 

 

INTRODUCCIÓN

 

EN 1559, Fr. Maturino Gilberti publicó en la ciudad de México el único diccionario de la lengua tarasca, intitulado Vocabulario en la lengua de Michuacam. Esta obra fue reeditada en 1898 por Nicolás León. Tres años más tarde, en 1901, Antonio Peñafiel vuelve a reimprimir este importante trabajo. Finalmente, en 1962 Ernesto Ramos Meza edita este diccionario en forma facsimilar,  tomando como base la edición de Peñafiel, a la cual José Corona Núñez había agregado algunos términos que intercaló en forma arbitraria.

 

Este trabajo registra el lenguaje de los habitantes de Charapan, Michoacán. A este material básico se le agregaron datos de los siguientes pueblos: Capácuaro, Angahuan, Cumachuén, Hiuatzio y San Andrés Tziróndaro. En aquellos casos en que los términos tarascos de estos pueblos eran iguales a los de Charapan, se omitieron. En esta compilación se incluyen 2940 términos de la lengua tarasca.

 

 Esta obra registra y conserva para la posteridad el idioma" de mis parientes y antepasados que, a raíz de la Conquista y a pesar de cuatro siglos de miseria económica y espiritual, con dignidad  conservaron su idioma libre de influencias lingüísticas de sus vecinos y del idioma español.

 

OBJETIVOS

 

Primero. Contar con una obra básica de consulta para los lingüistas, filólogos, antropólogos sociales, etnólogos, historiadores, profesores de lenguas indígenas, etnobotánicas, farmacólogos, y en general para todos aquellos interesados en los grupos indígenas de México.

 

Segundo. Ampliar las facilidades de información para las investigaciones antropológicas de una zona rica en datos de etnografía, de antropología física, de arqueología y de lingüística.

 

Tercero. Hacer más accesible la cultura de los tarascos a los colegas especializados en antropología social, particularmente a los interesados en la antropología aplicada.

 

Cuarto. Esta obra será muy útil para aclarar científicamente las posibles relaciones del tarasco con otras familias lingüísticas del continente americano. Las investigaciones de los últimos dos decenios descubrieron que el idioma tarasco tuvo relaciones con otras lenguas de este hemisferio, hace aproximadamente cincuenta siglos. Podemos citar tres idiomas emparentados con el tarasco: el quechua del Peru, el zuñi yel queres de los Estados Unidos. En la actualidad el taraso no tiene relaciones con otros idiomas indígenas del nuevo mundo.

Quinto. Conocer mejor la estructura de la lengua phorhepicha.

 

SONIDOS Y SIGNOS

 

Esta parte es la única que podría presentar problemas técnicos para el lector común y corriente; sin embargo para aquellos que quieran conocer mas detalles del alfabeto phorhepicha, aconsejamos ver el estudio de Swadesh.

 

A continuación presentamos el alfabeto tarasco:

 

A, e, i ,o u, ch, chh, j, kh, m, n, ng, p, b, ph, t, d, th, ts, tsh, r, rh, s, sh

La h despues de los fonemas ch, k, p, t, ts, sh indica aspiración, pero cuando aparece después de la r, forma un signo compuesto, haciendo asi un fonema lateral, los signos b, d, g, son variantes de las oclusivas p, t y k, la ng nasal velar en equivalente de la nh, del alfabeto usado por Swadesh en 1969.

 

Resumiendo los fonemas del tarasco moderno son los siguientes:

 

               Oclusivos fricativos                             p, k, t, ts, ch, chh

               Fricativos sordos                                 j, s, sh

               Nasales y orales suaves                        m, n, ng, r, rc

               Vocales altas                                       u, e, i                                               

               Vocales bajas                                      o, a

 

El alfabeto anterior ha sido presentado en una forma simplista, a fin de no confundir a los lectores.

Los términos del diccionario de Gilberti no llevan acento, situación que hace muy difícil la pronunciación y la semántica. En el presente trabajo, las palabras si llevan acento fonico.

 

Ejemplos:

               Oclusivos fricativos                             tamári, grasoso

                                                                          Kapárhi, jicote

                                                                          Chakíntsi, greñudo

                                                                          Tsekárheni, hachear un árbol

 

               Oclusivos con aspiración                      phamu, nativo de Pamatácuaro

                                                                          Kháni, milpa

                                                                          Chhanákua, juego

                                                                          Tshajkáni, pueblo de Zacán

 

               Nasales                                                miríngu, nombre de un espanto en forma de aire

                                                                          Napís, bellota

                                                                          Ínga, tome usted

                                                                          Pakárani, quedarse

                                                                          Tarhímu, sauce llorón

 

               Vocales altas                                       úni, hacer

                                                                          Eménda, época de lluvias

                                                                          Imá, el

 

               Vocales bajas                                      ómikua, isla

                                                                          Ar´huntan, dividirlo

 

               Variantes de las oclusivas                    pámbeni, acompañar

                                                                          Andátani, empezar a tener dientes

                                                                          Angú akuá, platillo, guiso

 

Las fuentes de la historia prehispánica de México nos indican que los hablantes del tarasco o phorhépecha nunca fueron subyugados por las huestes nahuas. La sociedad tarasca hasta la llegada de los españoles al territorio de Michoacán contó con magia, religión, organización política y social, arte, agricultura, idioma, economía, arquitectura y artes militares propias, que representan un porcentaje muy elevado de elementos culturales que se singularizan en el ámbito de Mesoamérica.

 

 

TOPONIMIA

 

En 1946 presentamos en la Mesa Redonda de Antropología un estudio de carácter toponímico en el cual se apuntó la distribución de los nombres de pueblos tarascos en los estados de Guanajuato, Guerrero, Colima, Jalisco, Sinaloa, San Luis Potosí, México y Querétaro. En estudios posteriores en las entidades referidas se observó gran riqueza en ' nombres de la biota con nomenclatura tarasca. Beaumont publicó un  mapa en donde muestra la extensión del territorio tarasco en el siglo XVI.

 

Aparte de los diferentes trabajos publicados por Gilberti, los estudiosos potenciales del tarasco pueden consultar los estudios sobre gramática del tarasco en las fuentes de Lagunas, Basalenque y Nájera finalmente, Maximo Lothrop y el Instituto Lingüístico de Verano han compilado varias nominas de términos phorhepichas, algunos publicados, otros inéditos, pero están disponibles en los archivos del Instituto referido, en la ciudad de México. A las fuentes anteriores se pueden agregar todas aquellas que fueron publicadas en 1940 por el entonces “Proyecto Tarasco” que Mauricio Swadesh dirigió.

 

________________

 

 

 

¿TARASCO O PUREPECHA? ALGUNAS CONSIDERACIONES HISTÓRICO-LEXICOGRAFICAS[1]

 

Nunca he querido hablar por extenso sobre esta cuestión, que considero más de política que de historia, como he notado en varios de los artículos anteriores, pero Pedro Márquez me encontró en un momento de debilidad. Primero tengo que decir que acepto que cual­quier grupo étnico puede seleccionar el término que le parece más apropiado para denominarse a sí mismo y a su lengua. Parece que el grupo lingüístico de la parte central de Michoacán ha seleccionado el término "purépecha" como su nombre, en lugar de "tarasco" que se había utilizado por más de cuatro siglos, y lo aceptamos. Pero para usos históricos tal término presenta problemas serios.

Como muchos han comentado, parece que no había un término general que la gente de Michoacán usara para designar a todas las clases sociales del reino indígena.

Los españoles empezaron a utilizar "tarasco" para designar a la gente y la lengua desde los primeros contactos. Está bien conocido el texto de La Relación de Michoacán (1539-1541), que ofrece la versión más temprana del uso del término. Cuando habla del viaje de regreso a México del primer grupo de tres españoles que llegaron a Tzintzuntzan en 1521, dice: "Y los españoles antes que se fuesen, llevaron dos indias consigo que le pidieron al Cazonci de sus parientes, y por el camino juntábanse con ellas, y llamaban los indios que iban con ellos a los españoles 'tarascue', que quiere decir en su lengua 'yernos', y de allí ellos después empezáronles a poner este nombre a los indios y en lugar de llamarlos 'tarascue' llamáronlos 'tarascos', el cual nom­bre tienen ahora, y las mujeres 'tarascas'.... Dicen que de allí les vino de aquellas mujeres primeras que llevaron los españoles a México cuando nuevamente vinieron a esta provincia." [2]

Hay varias cosas que notar en este pasaje. Primero, fueron los indígenas que al principio aplicaron el título "tarascue" a los españo­les, no al revés. Y por llamar tarascue a los españoles los indígenas deben haber sido los padres de las mujeres. Segundo, aunque muchos han escrito que el nombre vino como resultado de una violación, no hay ninguna indicación de violación en el texto. Lo que me parece más probable es que los indígenas lo consideraban un privilegio lla­mar "tarascue" a estos hombres-dioses a los cuáles recientemente su rey había alimentado con el pan de amaranto, la comida de los dio­ses, y adornado con los atavíos divinos. Como dice la Relación "Y el Cazonci hizo componer los españoles como componían ellos sus dio­ses, con unas guirnaldas de oro, y pusiéronles rodelas de oro al cuello y a cada uno le pusieron su ofrenda de vino delante, en unas tazas grandes, y ofrendáis de pan de bledos y frutas".[3]

Recuérdense que esto fue el primer encuentro entre la corte de Michoacán y los españoles, el grupo que hemos identificado como el de Antón Caicedo y sus compañeros, que llegaron a Tzintzuntzan en el otoño de 1521, unos ocho meses antes de la expedición grande de Cristóbal de Olid.[4]

Es muy posible que las mujeres se hayan sentido privilegiadas por tener relaciones con aquellos personajes a los que todavía consi­deraban divinos. No me parece muy probable que los padres de las mujeres hayan llamado "tarascue" a los españoles inmediatamente después de que éstos habían violado a sus hijas.

Es interesante que los lingüistas franciscanos del siglo XVI nunca adoptaron la palabra "tarasco" para indicar la lengua, quizás por considerar que se originó por uniones ilícitas, como lo había regis­trado su hermano franciscano Jerónimo de Alcalá. Fray Maturino Gilberti siempre usó "lengua de Mechuacan": Arte de la lengua de Michuacan (8 de octubre de 1558), Thesoro spiritual en lengua de Mechuacan (20 de octubre de 1558); Dialogo de doctrina christiana, en lengua de Mechuacan (15 de junio de 1559); Vocabulario en lengua de Mechuacan (7 de septiembre de 1559), y Thesoro spiritual de pobres en lengua de Michuacan (1575).[5] Fray Juan Baptista de Lagunas pone como su título Arte y dictionario: con otras obras, en lengua Michuacana[6]. Lagunas evita la conotación sexual con otra explicación del término: "Tarhascue. Mi suegro, o suegra, o yerno, o nuera. Y de aquí se vino a llamar Tarasca la Provincia de Michuacán, porque como los españoles entrasen en ella, y la primera persona que entre ellos, buscando a un yerno (temiendo si acaso se lo habían muerto), diese voces de esta manera llamándolo, diciendo, 'Tarhascue, Tarhascue'. Luego los Españoles, no entendiendo la lengua, dijeron que se llamaban Tarascos".[7] La Relación de Cuitzeo da casi la misma explicación en otras palabras, como veremos abajo.[8] He oído a alguien decir que es ridículo pensar que no tuvieron más que una palabra para todos esos parentescos políticos. Pero para mí muestra un nivel admirable de abstracción que pudieron indicar con una sola palabra todos los parentescos políticos verticales del primer grado.

La usanza general se virtió más y más hacía "tarasco". En el siglo XVII Fray Diego Basalenque escribió su Arte de la lengua tarasca[9] A fines del mismo siglo Fray Ángel Serra tituló su obra Manual de administrar los santos sacramentos a los Españoles y Naturales de esta Provincia, pero en su índice, en cada lugar en donde quiere indicar que hay algo en la lengua indígena, escribe que es "en Tarasco".[10] En el siglo XVIII el padre Botello Movellán preparó su Cathecismo breve en lengua tarasca, y recopilación de algunos verbos los más communes para el uso de la misma lengua.[11] Durante cuatro siglos el término "tarasco" se siguió usando en México y ha llegado a tener una aceptación internacional como nombre de la lengua y la gente.

Encontramos que los principales de Pátzcuaro usaron la palabra purépecha tres veces en una carta que escribieron a Vasco de Quiroga en España el 10 de marzo de 1549. "Menchuca Juan ynfante yan pinohati purépecha hinguntzini hapunda arucucheti hingun echeri inboxix purépecha terumterum niti no nani tarequareny."[12] (Traducción de Cristina Monzón:) "Cierto Juan Infante llega y se lleva a toda la gente del común y ponen la laguna de por medio. A causa de la tierra, la gente del común va de aquí para allá. En ningún lado ara."[13] "Yqui hapica yrecha marques no nentzini tareta euahandi ingun no nen picohadi purépecha."[14] (Traducción de Cristina Monzón:) "Cuando su señoría el marqués estaba, nadie nos quitaba las sementeras, absolutamente nadie cogía a la gente del común."[15] Es obvio que en ninguno de estos casos los principales se identifican como purépecha.

En documentos coloniales no he encontrado "purépecha" usado ni para el grupo étnico ni para la lengua, excepto en la Relación geográfica de Cuitzeo, escrito en 1579. El texto dice:

13.- En cuanto al capítulo trece: la lengua que estos naturales hablan dicen que en su gentilidad la nombraban purépecha, que es como si dijésemos "lengua de hombres trabajadores", y este nombre se les daba a causa de que su rey ordinariamente los llevaba cargados a las guerras, y los hallaba más fuertes, así para esto como para sus sementeras. Este nombre que ahora se les da de tarascos dicen los naturales que se lo pusieron los españoles que los conquis­taron en una refriega que tuvieron con ellos sobre el pueblo de Sinzonza, por razón [de] que oyeron a un indio dar voces llamando a un su suegro que había perdido en el rebato y decía llamándole "tarasco, tarasco", que en su lengua quiere dezir "¡ah, suegro! ¡ah, suegro!"; y así los españoles les llamaron de ahí en adelante yndios tarascos, mas en efecto ellos, en su gentilidad, se llamaban purepechas.[16]

Si analizamos el texto con cuidado, vemos que no es un nombre para toda la etnia, sino para los que el rey llevaba cargados a la gue­rra, y que obviamente no se aplicaba al rey mismo ni a los otros grupos de élites. En general los que quieren utilizar este texto para probar que "purépecha" debe ser el nombre étnico quitan la frase "este nombre se les daba a causa de que su rey ordinariamente los llevaba cargados a las guerras, y los hallaba más fuertes, así para esto como para sus sementeras."

Posiblemente el autor de la Relación geográfica de Cuitzeo, Pero Gutiérrez de Cuevas, habló con la gente común para componer su relación, y es muy posible que en 1579 todavía no existía allá un nivel de élite diferenciado de la gente común. La misma relación de Cui­tzeo indica que habían perdido gran parte de la población en una epidemia hacía 33 años y otra vez perdieron la tercera parte hacía tres años.[17]

El texto de Cuitzeo también debe considerarse en el contexto lexicográfico de la época. Gilberti escribe que la raíz puré- significa yr por alguna parte.[18] El Diccionario Grande indica que la misma raíz quiere decir pasearse, pelear, etc.[19] Revisé el Diccionario Grande con la computadora para encontrar las palabras que incorporan la raíz puré- y, si uno examina las palabras derivadas, encuentra que puretiene el sentido de pelear solamente con la addition de la partícula -cu-, por ejemplo, purecuti, guerrero, peleador, o soldado; pure-cucha, soldados; purecuhpeni, combatir, o pelear, purecuqua, guerra; purecuquaro, batalla, o ejército.[20] Según Mauricio Swadesh la partícula -Ku- significa erguido, extendido o voz.[21] Creo que aquí podemos ver la imagen de guerreros o soldados de toda la historia: "los que van erguidos".

Entonces ¿qué podemos decir de purépecha? Una cosa es que nunca lo encontramos en forma singular. Pensaba que quizás la for­ma singular podía ser purépeti, como en el caso purécuti, purécucha, pero no se encuentra. Aunque la terminación -cha no siempre tiene el sentido plural, como por ejemplo en el caso de curucha (pescado), en el caso de purépecha en general está interpretado como un plural o colectivo, como, por ejemplo, vasallos, gente, villanos, y solamente tres veces se ve con una equivalencia singular, como vasallo o villano. Segundo, siempre se usa para indicar el nivel de gente más común: vasallos, gente plebeya, villano de linaje,[22] o en Gilberti, villano no escudero o caballero.[23] Si buscamos en Swadesh para la partícula -pe- encontramos "en la tierra, fuego, siempre, tiempo, día,"[24] En consideración de los significados que nos dan los diccionarios, me parece que la derivación debe significar: "los que van en la tierra", en otras palabras, los agricultores, los campesinos.

Esto cabe bien con el ejemplo que Gilberti dio en su gramática de 1558, y que copió Lagunas con unos pequeños cambios de ortografía en su gramática de 1574: "Mayapechax niquaesti yauanan vanaquareni, ca purepechax aquaesti tareni. El officio de los mercadores es andar lexos a mercadear, y el de los maceueles [maceguales] es cauar y arar."[25]

Tal vez podemos generalizar del caso de Cuitzeo para decir que la preferencia moderna quizás sea resultado de que, con las epide-mias del siglo XVI y los cambios sociales a través de los siglos, los grupos dominantes (nobles, sacerdotes, mercaderes, etc.) desaparecieron, y quedaron sólo los purépecha que hablaban la lengua, y por eso se ha generalizado el uso del término purépecha para designar a la lengua que actualmente se habla y a la gente que la habla.

Otra vez insisto en que no quiero sugerir de ninguna manera cómo debe llamarse ahora la etnia del centro de Michoacán. Acep­tamos que cualquier grupo étnico moderno puede escoger el nombre que considere más apropiado con el cual nombrarse en la acutalidad, pero también debemos insistir en que el término "purépecha" pre­senta problemas parahúsos históricos. Como he escrito en otro lugar, es un anacronismo aplicar el nombre purépecha al reino y a la lengua de Michoacán en el tiempo de la conquista; Llamar al Gazonci el Rey Purépecha es como llamar a Felipe II de España un rey campesino o a Pedro el Grande de Rusia un rey siervo. Pero, como dije al principio, la preferencia moderna es más una cuestión de la política que de la historia.    

 

NOTAS


 

[1]Presentado en: Mesa de trabajo: ¿Tarascos o purépechas? en El Colegio de Michoacán, Zamora, Michoacán, 26 de julio de 2002, y revisado para inclusión aquí.

[2]Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la Provincia de Michoacán,

ed. José Tudela (Madrid, 1956), p. 247.

[3]Ibid., p. 246.

[4]J. Benedict Warren, La conquista de Michoacán, 1521-1530, traducción por Agustín Gar­cía Alcaraz. (2* edición castellana revisada; Morelia, Michoacán, México: Fimax Publi­cistas, 1989), p. 34

 

[5] 4 J. Benedict Warren. "Introducción", a Maturino Gilberti, Arte de la lengua de Michuacán. (Publicado en México en 1558.) (Morelia, Michoacán, México: Fimax Publicistas, 1987; Colección "Fuentes de la Lengua Tarasca o Purépecha," II.), pp. xv, xxx.

[6]Juan Baptista de Lagunas, Arte y dictionario, con otras obras, en lengua Michuacana (México, 1574).

[7]Juan Baptista de .Lagunas, Arte y dictionario, con otras obras, en lengua Michuacana. Introducción histórica con apéndice documental y preparación fotográfica del texto por J. Benedict Warren (Morelia: Fimax Publicistas, 1983. Colección "Fuentes de la Lengua Tarasca o Purépecha," I)., 146

[8]"Cuseo de la Laguna," Relaciones y memorias de la Provincia de Michoacán, 1579-1581, eds. Alvaro Ochoa S. y Gerardo Sánchez (Morelia: Universidad Michoacana y Ayunta­miento de Morelia, 1985), p. 50.

[9]Diego Basalenque, Arte de la lengua tarasca (México, 1714).

[10]Ángel Serra. Manual de administrar los santos sacramentos a los españoles y naturales de esta Provincia de los gloriosos S. Pedro y S. Pablo de Michuacan, conforme á la reforma de Paulo V. y Vrbano Vil (México, 1731), índice (sin foliación).

[11]Joseph Zepherino Botello Movellán. Cathecismo breve en lengua tarasca, y recopilación de algunos verbos los más communespara el uso de la misma lengua. (Manuscrito en la Biblioteca John Cárter Brown, Providence Rhode Island, EE.UU). Editado con estudios por J. Benedict Warren y Frida Villavicencio (Morelia, Michoacán, México: Fimax Publicistas, 2003).

[12]J. Benedict Warren y Cristina Monzón, "Carta de los principales de Pátzcuaro al obispo Vasco de Quiroga, 10 de marzo de 1549." Relaciones: estudios de historia y sociedad, vol. 25, no.99 (verano 2004), p. 186. Véase arriba p. 211. ,

[13]Ibid.

[14]Ibid., p. 190. Véase arriba p. 215.

[15]Ibid.

[16]"Cuseo de la Laguna," p. 50.

[17]Ibid., p. 49.

[18]Maturino Gilberti,  Vocabulario en lengua de Mechuacan., ed. J. Benedict Warren

(Morelia: Fimax Publicistas Editores, 1989; reproducción facsimilar de la de 1559), p. 190.

[19]El Diccionario Grande de la Lengua de Michoacán. Introducción, paleografía y notas por J. Benedict Warren (Morelia: Fimax Publicistas Editores, 1991), t. II, p. 456.

[20]Ibid., passm.

[21]Mauricio Swadesh, Elementos del tarasco antiguo (México, 1969), p. 52.

[22]Diccionario Grande, passim.

[23]Gilberti, Vocabulario, p. 549.

[24]Swadesh, Elementos, p. 52.

[25]Gilberti, Arte, p. 115; Lagunas, Arte y dictionario, 1983, p. 133.

 

 

 

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