Filosofía

CIE

Anatomía del camino a la realidad

 

Filosofía posracionalista, de mente narrativa.


 

Eduardo Ochoa Hernández
CIE/Facultad de Químico Farmacobiología; Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Michoacán. México. Diciembre de 2001

«Cuando en México alguien se pone a predicar la doctrina de la inteligencia, luego lo aplastan respondiéndole que lo que nuestro país necesita es trabajo y no teorías, hechos y no palabras. Casi puede reputarse como mexicana, la creencia de que, la teoría y la práctica son dos mundos diversos e incomunicados entre sí: o se vive en el uno o en el otro. Es una distinción consoladora para los perezosos que creen poder pensar sin trabajar, y para los imbéciles que creen trabajar sin pensar. Los primeros creen que piensan cuando en verdad están soñando. No saben que el pensamiento de lo real cuesta trabajo. Y los otros, los hombres prácticos creen vivir en medio de realidades, de hechos, cuando viven en medio de duperies de su ceguera. La realidad de la que está más seguro el hombre práctico, que es él mismo, es un estupendo bovarismo que lo hace creerse sano cuando está enfermo, honesto cuando es un ladrón, digno cuando es un lacayo, sincero cuando es un cínico, hombre libre cuando es un esclavo. Finalmente llama verdades a todos estos embustes».

Samuel Ramos

  

 

La filosofía del diseño discursivo académico


Eduardo Ochoa Hernández
29 de Mayo de 2019.
Morelia Michoacán. CIE/UMSNH. MX

La experiencia no es lo mismo que la sensación o la percepción. La experiencia es un juicio y un estilo de pensamiento. Su contenido no se da en impresiones o datos de sentido, sino en ideas objetivas y que pueden ser evaluadas en su verdad. Las sensaciones y percepciones sensoriales están completamente entrelazadas en un entramado de ideas, juicios y pensamientos que no podemos a estas separar en categorías. Una sensación no contaminada por el pensamiento, esta tendría por fuerza que ser un desnudo del “esto es”, inmediato, único y sin nombre o carácter. Sin embargo, tal cosa es incomprensible, ninguna sensación es sin cierta conciencia, lo que significa cierta determinación, cierto reconocimiento que implica inferencia y juicio. Permanecer dentro de los límites del mero “esto es”, resulta desesperanzador. En resumen, la sensación sencilla o inmediata está mediada por la nada. Por otro lado, la experiencia de carácter intelectual, es simplemente una totalidad, un mundo entero, es un contenido mediado por lenguaje.

La educación clásica en las aulas, suele estar determinada en su discurso, su crisis radica en no ofrecer un lugar de partida para el pensamiento. El único lugar de partida para el pensamiento, son los juicios de razonamiento que justifican las ideas. La sensación si es pensamiento y juicio, es experiencia en lo absoluto. Sí lo dado es nada más que un mundo entero que nos preexiste, en este no hay argumento, la naturaleza cuando le preguntamos jamás contesta. Se puede argumentar que el juicio requiere literatura para dialogar con la realidad y, si la experiencia es juicio, la literatura es el punto de partida para el pensamiento y no lo sensorial de la realidad.

La literatura es un conocimiento por conocerse en la reflexión de su lectura, una especie de encuentro directo con la realidad significativa. Esta realidad mediada por literatura es la condición de posibilidad de significado y verdad proposicional. Toda proposición que podemos entender debe estar compuesta enteramente de constituyentes que nos sean familiares desde el lenguaje, desde esta perspectiva, el conocimiento es lo que hay en nosotros como juicio proposicional de una experiencia. El conocimiento no es algo inmediato y no puede ser no conceptual, porque no hay conocimiento así. La intensidad del afecto es irrelevante para el contenido de la experiencia de la verdad. Lo conocido añade a nuestro conocimiento juzgado y pensado, posibles nuevas vías para su procesamiento intelectual. La actitud de experiencia hacia lo dado es siempre crítica, de lo contrario solo es un “esto es”. La experiencia es movimiento de progreso de un mundo determinado de ideas, uno que es en gran parte desconocido.

La unidad de coherencia es lo que más perfecciona nuestros conocimientos, más claramente entendemos que la diferencia y la multiplicidad de abstracciones, todas son una única experiencia dentro de nuestro conocimiento. Lo que hay de verdad en nuestras ideas es lo que en ellas logramos en coherencia. En el mundo de la conducta compartimos mucho conocimiento, pero también errores, ignorancia y locura. Incluso la idea más verdadera no es cierta para siempre. La verdad cumplida y conocida se refiere solo a un mundo de ideas y es concebible solo como una totalidad de la experiencia. Las ideas particulares (proposiciones) son abstractas y ninguna es simplemente “esto es” o finalmente la última verdad. Además, lo que es cierto en un mundo coherente de ideas, sigue siendo abstracto hasta que añadamos a este mundo coherente lo experimentalmente real. Si los hechos no coinciden con las ideas coherentes, es necesario desecharlas e investigar otras alternativas posibles.

Hasta aquí, tenemos claro que el mundo coherente es un sistema de conceptos (teoría). Un mundo de experiencias no es ciertamente un mundo de meros eventos intelectuales. Decir experiencias como un mundo de ideas justificadas, no es referirnos a un mundo de meras ideas y nada más. No negamos que hay algo real afuera de la mente, pero para convertirnos en pensadores con un estilo científico, los juicios de las ideas, la objetividad y la realidad son términos que deben convertirse en una experiencia coherente. El proceso de aprendizaje es un trabajo intelectual para reescribir explícitamente la estructura de justificaciones conscientes de la experiencia de las ideas. Entendemos que pensar es afirmar una idea, explicando la coherencia de sus cadenas lógicas modales de proposiciones que infieren esa conclusión.

Incluso el pensamiento debe calificarse como la existencia de ideas abstractas del logro esencial de la razón. En todo su carácter, el pensamiento no es cualificación explícita de la existencia de una idea, sino la autorrevelación de la existencia[1]. El devenir del aprendizaje, es lo mismo que sucede en el ser con la experiencia[2]. Situar la realidad dentro de la experiencia parece ofrecernos un correlativo de que estamos en la vida categóricamente real.

La realidad es la experiencia, no porque solo se la hace real al ser conocida, sino porque no puede por contradicción separarse del conocimiento. La diferencia que asumimos entre la realidad y la experiencia, es la distinción que sentimos para la primera, esta no puede incondicionalmente estar en contradicción. La realidad no es nada si no se experimenta, por lo tanto, el hombre es una revelación de estar en la experiencia. En este sentido, el pensamiento es la autorrevelación de la existencia. La experiencia nos llega como un todo, siempre problemático y hasta cierto punto incoherente. Esto es porque la experiencia es sujeta a la lógica modal, una forma de experiencia limitada del todo, no solo por ser parcial, sino en el sentido abstracto. Un modo de experiencia es el encadenado de parcialidad y presuposición de justificación. Entonces, aunque es simplemente una construcción parcial del todo abstracto, la experiencia es un mundo homogéneo de ideas. Cada uno de estos modos de experiencia es un estilo de razonamiento, como la manera de afirmar su coherencia y exigencia de ser conocimiento juzgado como realidad concreta.

¿Por qué la experiencia se encaja en un modo organizado e inteligente de conocimiento? Reducir la realidad a los modos específicos de razonamiento, dice que la lógica modal modifica en su práctica el propósito concreto de su ideal de pensamiento y, con ello lo que las personas reconocen como lo real. La experiencia es un proceso de creación, un desarrollo, un crecimiento en la coherencia de nuestra conciencia sobre el mundo.

La imperfección de la experiencia no es una mera apariencia, tan poco la podemos reducir a una insinuación virtual de la coherencia, dado que está inscrita al criterio normativo de satisfacción de lo que es verdadero en lógica matemática. La causa final de nuestro propósito de aprendizaje no es la coherencia interna de las razones, solo es un paso necesario para intimar con la experimentación empírica con lo real. Se asume que lo real es conocible por la razón y que no todas las razones coinciden en su coherencia interna en la correlación con lo real físico. Precisado esto, el atractivo de los modos de razonamiento es lograr desde ellos construir los mundos posibles desde la teoría y descartar cuales de ellos no guardan correlativo con la realidad fáctica.

El que no logremos de un modo sensible permitirnos pensar la realidad como “esto es”, nos conduce a su construcción de la teoría como modo clave directo con lo que es el universo. El propósito de aprender a escribir como acto de pensamiento y laboratorio mental, está dirigido al logos, se evidencia en la coherencia con la que producimos argumentos. La experiencia tiene un propósito, no se limita a realizar la teoría, sino al ideal implícito de la verdad, este fin es lógico, no histórico, lo que significa una norma implícita de que ensayar la escritura objetiva es la experiencia y la causa final de la educación intelectual, moral, estética y social.

Creemos que tenemos que comprender, sin embargo, que ninguna experiencia existe sin la socialización de su contenido. El debate de las ideas es el consenso de la experiencia y esta no es una autonomía absoluta para nadie. Piénselo así, el propio lenguaje que empleamos para producir conocimiento, es un bien social y nadie puede patentarlo como suyo. La verdad es la condición social del mundo de la experiencia en la que es satisfactorio su contenido. Por ejemplo, discutiendo la experiencia práctica distinguimos el carácter de la experiencia por su éxito tecnológico, mismo que somos conscientes de compartir su objetividad.

La innovación educativa como diseño discursivo académico

Nuestra comprensión del discurso incluye tanto el acto de comunicación como el contenido que se transmite. Partiendo de Foucault, definimos discurso como un sistema de pensamiento (acto cognitivo) o conocimiento (experiencia intelectual[3]). El diseño del discurso para la educación está situado como un estilo de pensamiento académico. Estilo identificado con el desnudo de la metodología de justificación, demostración, cálculo y explicación, todo guiado por un avatar (narrador) con el propósito de formar nuevos cuadros de profesionales ciudadanos. El estilo académico tiene el rigor del estilo científico, la estética de lo poético, lo narrativo del discurso de ficción y está enganchado a la currícula.

El discurso también ha sido objeto de largos debates académicos e interpretaciones científicas, biológicas, psicológicas, lingüísticas, matemáticas y pedagógicas. Gran parte de la dificultad es el resultado de la centralidad de tales temas a la experiencia humana y sus numerosos campos de pensamiento y práctica que pueden reivindicar, no como una búsqueda de la verdad, sino como un significado pedagógico de formación de la soberanía intelectual de la juventud.

El diseño del discurso académico está dentro de un marco de diseño en los campos lingüístico y literario. Con el propósito de transferir una experiencia del intelecto en lugar de solo información útil, utilizable y deseable dentro de la esfera de un manual de resolución de problemas. La construcción del discurso académico es más que comunicar una experiencia en la que está desnuda la metodología que sustenta a tal conocimiento, además, se discuten las ideas antes que solo presentarlas como artefactos de ideas capaces de sostener lo complejo. Los valores epistémicos, disciplinares e institucionales son parte del discurso académico en adición a lo anterior.

El diseño discursivo académico es lo fáctico de la innovación educativa. El diseño discursivo actúa como un profesor en línea que interactúa con la conciencia del lector. Es un modo conversacional en el que dentro de la literatura se expresa la tradición intelectual de la comunidad de conocimiento. Lo más relevante para el diseñador, es la concepción de conversación mediada por literatura (avatar) con propósito de ofrecer la currícula a una comunidad de aprendizaje. Lenguaje y conversación son actos de diseño donde los profesores escritores ofertan discurso académico. La mayoría de las disciplinas académicas dentro de las ciencias y la ingeniería, adoptan el estilo objetivo del discurso moderno de Descartes.

La lingüística y otras disciplinas investigan estos modos de comunicación literarios de la academia, ya sean escritos, orales, video o sonoros; de tal modo que potencien sus diseños la autonomía intelectual de los lectores-conversadores con el avatar creado por el profesor escritor dentro de su literatura. El profesor escritor está obligado moralmente a investigar y recoger todos los nuevos procesos intelectuales que empujan al conocimiento a nuevas fronteras. Los identifica en la literatura vigente y relevante, en ella actualiza el vocabulario de la disciplina, recoge el arte de los argumentos, novedosos métodos y técnicas, y no menos importante, delinea el horizonte del conocimiento como líneas de investigación.

Hoy en la educación se hacen cuestionamientos sobre las fuertes inversiones en investigación básica, ocurren en el nivel de: ¿Cuál es el beneficio económico? ¿Qué es lo que no sabemos y dónde podemos progresar en el conocimiento por venir? ¿En que forma impulsar las ciencias puras, que no sean ingeniería aplicada a nuevas prácticas industriales, se gana como retorno económico para la sociedad? ¿Cómo se justifica todo esto desde el bienestar humano?

Los grandes avances en la ciencia básica ocurren en el nivel en el que aprender la manera en que la complejidad más básica de la realidad expresa sus principios fundamentales. Esto gana para la sociedad, que se empuja más y más a los límites del conocimiento humano. Al penetrar en las grandes preguntas y descubrir algunas mejoras a las ideas y teorías para entender nuestro mundo, la humanidad gana confianza en la razón como medio de progreso ético, crea nuevas oportunidades de desarrollo humano y perfecciona el estilo de pensamiento que catapulta a las sociedades en su creatividad. De esta actividad intelectual los profesores escritores crean diseños de discursos académicos tratando de capitalizar los avances intelectuales de la ciencia de frontera. En la mejora y compilación de los progresos de éxito identificados en la literatura original, el diseño del discurso académico es enriquecido, para enviar a los lectores a viajes intelectuales impresionantes en la vanguardia de un texto narrativo en la vida intelectual siempre en franco desarrollo. Con cada nuevo libro curricular, se iluminan las cuestiones esenciales que se están debatiendo, así como los obstáculos para el desarrollo.


 

Misión

La Coordinación de Innovación Educativa/Q.F.B. de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo apegada a su tradición filosófica humanística científica; es una entidad universitaria que hace del término libertad académica su quehacer productivo de contenido abierto para dominio público, siempre reconociendo en primer plano la innovación como diseño del discurso académico y el respeto a la propiedad intelectual. El educar se forja en el diseño e instrumentación de sistemas de entrenamiento intelectual abierto-flexible-evaluable, siendo el énfasis, los procesos de generación del conocimiento sobre la plataforma de contenidos distribuidos globalmente en Internet; además, se considera para el diseño de sus discursos académicos la naturaleza biológica-literaria del aprendizaje; criterios teóricos y empíricos desprendidos de las ciencia cognitiva, la lingüística y los valores epistémicos que regulan la producción literaria.


Visión

Esta entidad universitaria ve en la literatura académica y en sus diseños discursivos curriculares en línea: un ciberespacio de protocolos formales de comunicación del conocimiento; la escritura creativa, el verbo para que nadie tenga el monopolio de la imagen real, verdadera y adecuada de las ciencias; eliminar el estatus de la única voz de la cual las ciencias hablan a las sociedades, voz que las asumen inaccesibles en conocimientos y capacidades, producto de la parcialidad, la fragmentación y el envejecimiento del conocimiento observado en el transito escolar y la explosión geométrica de la producción científica contemporánea. Como entender el mundo es más que entender a las ciencias; la literatura académica debe reconciliar la ciencia y las artes, para hacer del entramado de las ciencias y de la poesía un humanismo con grados crecientes de solidaridad y altruismo en la sociedad postmoderna.

 

Referencias

 


[1] Oakeshott, M. (1965). Rationalism in politics and other essays.
[2] Dastur, F. (2006). Heidegger y la cuestión del tiempo (10). Ediciones del Signo.
[3] Foucault, M. (1997). Ethics, Subjectivity and Truth: Essential Works of Foucault 1954-1984 (Vol. 1). Trans. C. Porter (New York: The New Press, 1997).