Prólogo CIE

 

Anatomía del camino a la realidad

 

 

 

 

Prólogo a la actividad de escribir sustancias en las páginas

 

Web de la Coordinación de Innovación Educativa 

 

 

Eduardo Ochoa Hernández

Morelia Mich. México.

29 de mayo de 2019

 

 

Hace falta el talento del literato para que noveles vuelvan a soñarse

 

 

Diseño del discurso académico

Formar escritores que diseñen discursos innovadores dentro de la oferta académica. Esta tradición intelectual del diseño de herramientas lingüísticas académicas es el evento más extraordinario en el diseño, ocurrió hace 5 mil años con la invención tecnológica de la escritura[1], después de este evento el desarrollo de la civilización tomó velocidad.

El diseño de herramientas nos condujo a mejores condiciones humanas. Las herramientas son el logro más extraordinario de lo que nos hace humanos. El diseñador trabaja para satisfacer las necesidades humanas de progreso ético. La Real Academia Española (RAE) refiere a diseño: “proyecto, plan que configura algo”, “descripción o bosquejo verbal de algo[2]”. La palabra diseño se sitúa históricamente en 1548 para referir a concebir y planificar un propósito específico; pero, es con el nacimiento de las universidades de la ilustración en 1812 que el diseño del discurso académico surge. Este tipo de discurso, es esencial comprenderlo dentro del contexto de la editorial académica moderna, dado que ahora es el indicador internacional de las capacidades de la tradición intelectual de las comunidades académicas. Además, la RAE deja ver que el diseño del discurso es una herramienta de transformación social. Los discursos académicos están dirigidos a cambiar situaciones en el proceso de dominio de conocimiento necesario para un resultado dado.

El diseño, tradicionalmente se enfocó en cosas y no en sujetos. Es la pedagogía moderna la que resuelve desde la ciencia cognitiva un enfoque sobre sujetos, es decir, la innovación en la educación es un asunto de nuevos diseños en los discursos académicos y en los que tienen lugar cara a cara en la formación del estudiante. Esto plantea desafíos de diseño, tanto sustantivos, contextuales y disciplinares. Los desafíos disciplinares, intentan recoger una práctica profesional en estos diseños discursivos que resuelven la tradición intelectual, el tesauro de la profesión y el tratamiento con problemas en la profundidad con la que la sociedad demande en su desempeño. Los desafíos contextuales, refieren a trascender en el diseño los límites de los cambios que tienen como propósito la educación ofertada. Los sustantivos, por otro lado, son diseños relacionados al estilo del pensamiento del discurso académico; aquí, la narrativa de hechos, la discusión de marcos de referencia, la justificación de una postura intelectual y de sobremanera los interlocutores con que se debaten las ideas que integran los cuerpos de argumentos. Cada diseño del discurso académico requiere nuevos marcos teóricos y una investigación contemporánea para intentar resolver discursos como casos concretos y originales.

El diseño del discurso académico guarda relación con el currículo, está en función de problemas en niveles de complejidad, planificación textual, estilo, rigor, propósitos específicos tanto disciplinares, lingüísticos y epistemológicos. Un proyecto de diseño transita por muchas de estas fronteras para organizar las ideas, pero también se exigen niveles de productividad, recepción de borradores y control de las versiones de los documentos. La práctica profesional del diseño del discurso de hoy implica conocimientos avanzados en el estilo académico de planificación textual y en el sistema de escritura que apoyará la creatividad. ¿Qué es la innovación educativa?, es en esencia un cambio constante de innovaciones discursivas materializadas en literatura académica curricular[3]. Investigadores creen que para salir de la crisis en la educación, la tradición intelectual y la voluntad de superar problemas con los dos pies en tierra, se hace necesaria la educación en los estilos de pensamiento con mayor énfasis que trasmitir el contenido dictado en los planes de estudio[4]. Estos estilos de pensamiento son cuerpos de texto académico, profundo conocimiento compuesto por sistemas de explicación y compresión de herramientas intelectuales. La profundidad en el diseño es la unión práctica de la investigación intelectual y los modos de narrar las experiencias del conocimiento dentro de propósitos estéticos y rigurosos.

El diseño del discurso académico, tiene la oportunidad de innovar con cada obra al servicio intelectual de los noveles. La agenda primaria del diseño es construir ideas, presentar el discurso dentro de un estilo o género que llamamos académico, y dejar abierta la discusión a la actividad crítica del estudiante. El libro académico se esfuerza por ayudar a legitimar la calidad educativa, problematizar y conceptualizar la propia tradición intelectual de la institución educativa, como una identidad necesaria para distinguir entre egresados del sistema educativo global[5]. El diseño de discursos se dirige a la innovación social y crear ambientes de progreso ético. Mientras la demagogia en innovación educativa se reconoce como una consecuencia material de nuestro tiempo, se innova con tecnologías digitales el espacio académico, pero se deja estéril el campo discursivo de la propuesta.

El diseño discursivo busca nuevas oportunidades para relacionar las diferentes tradiciones intelectuales y la creación de objetos de aprendizaje diseñados por los profesores. Creemos que el progreso material no es intrínsecamente malo o bueno, cambia en el tiempo sus intereses y exige diseños de nuevos discursos para propósitos emergentes y futuros. El discurso académico ofrece beneficios individuales y sociales a través de cambios en la conciencia profesional y posicionamiento de una tradición intelectual. En resumen, el diseño discursivo es la forma de desarrollar la disciplina intelectual de los estudiantes. Es importante, porque no respeta camisas de fuerza, en sustancia es libertad académica. Sin reflexión, sin libertad de expresión, sin un mercado libre de las ideas, estaríamos en un comercio de programas educativos que programan sin humanidad a los egresados.

Pensar a los estudiantes como objetos, es actuar con discursos al modo de prótesis físicas para realizar tareas. Los diseñadores académicos deliberadamente se conducen por el humanismo, lo que denominamos diseño discursivo en el sentido típico de la literatura formal en profundidad y rigor. Comunicar narrando un camino hipotético deductivo de piezas de conocimiento, busca la reflexión y despertar la curiosidad de investigar por propia cuenta. La narrativa intenta traer de otros mundos literarios como la poesía y el pensamiento matemático, la chispa para transformar lo sociocultural en una tradición intelectual.

Producir el texto académico, es abarcar una amplia gama de conceptos lingüísticos, alternativas disciplinares, lo expansivo del rigor y complejidad al promover prácticas críticas históricamente consolidadas por la comunidad académica. De esta manera, el discurso académico, se define por sus practicantes, como una especie de estilo que integra a los estilos científico, poético y narrativo, debajo de los cuales, se resuelve una oferta de aprendizaje que dará forma al pensamiento de los estudiantes. Así que, el diseño de este discurso es un producto con la capacidad de influenciar a las personas y los criterios que rigen sus pensamientos desde algún estilo discursivo; es más que contribución disciplinar de un plan de estudios, es decir, contribuye a más eficacia racional y cómo las personas que lo hicieron posible, lo pensaron y lo expresaron.

La crisis actual de la educación se genera con la modalidad de formar a un estudiante, al hacerlo más práctico que intelectual. Por ejemplo, se crean situaciones donde se entrena la manera de resolver problemas y nunca se da el paso de plantearlos dentro de un marco de referencia. Tomar una postura práctica centrada en el contenido y no en los procesos intelectuales que lo generan, limita a entregar a la sociedad egresados que mecanizan recetas dentro de su práctica. Con cada nuevo y modesto cambio en la conciencia discursiva profesional, se mejoran las formas de los estilos científicos expresados en el diseño académico del texto que lo materializa como literatura.

Cada nuevo diseño discursivo, es creado y desplegado en forma de literatura curricular, con el objetivo principal de afectar los modos de pensamiento y acercarlos a los múltiples (inagotables) problemas complejos y pujantes de nuestro tiempo. Los diseñadores discursivos en la academia extienden su alcance disciplinar en su contenido, lo ofrecen como progreso ético para animar a desarrollar mayor potencial intelectual al servicio de una sociedad más justa y creativa.

Un error es pensar que los libros académicos del mercado son idóneos a nuestra cultura y debilidades en nuestra tradición intelectual. Tan pronto como usted tenga este pensamiento, ya está en el camino equivocado. En oposición a innovar, estas personas, tienen la visión de no contribuir a propósitos intelectuales distintos a los que en su propia vida académica reconozcan en su memoria. El discurso creado por una comunidad académica, es un acervo de literatura para hacer pensar, justo son bienes de reivindicación ética del profesor. Esto hace referencia a una idea científica social dada por Claude Lévi-Strauss, él escribió: los mejores sujetos no son elegidos por lo que comen (contenido), sino por lo que son capaces de pensar al crear sus ideas[6].

El libro académico, es la mercancía original de la tradición académica de una comunidad de conocimiento, son valores epistémicos, disciplinares y sociales en evolución. No pretenden ser objetos que sustituyan las discusiones entre profesor y estudiante, son el espacio discursivo abierto que enriquece el aula. Desde luego que el discurso académico produce tensiones e incomoda al no caminar por recetas de pasos mecanizados, es decir, el estudiante sigue instrucciones del modo en que lo haría leyendo un manual de usuario de un horno de microondas o cualquier otro aparato tecnológico. La escritura instruccional es semánticamente estéril e ideológicamente inerte, siempre se inscribe intencionalmente ajena a los valores de las escuelas del pensamiento y a las culturas que eventualmente crearon esas experiencias intelectuales.

Los científicos, filósofos, psicólogos, lingüistas, matemáticos, poetas, entre otros, adoptando tareas de investigadores, se han inclinado hacia el discurso de análisis, de observación y registro de justificaciones. La tradición del contenido instruccional es prescripción, planificación de actividades escolares y creación de rúbricas, deja de lado el pensamiento desprendido del estilo discursivo de la tradición intelectual. Los textos tradicionales buscan descargar al profesor de tareas, para ello se nutren de ejercicios dirigidos a los estudiantes. Por otro lado, el discurso académico es en tamaño, forma, textura, estilo y rigor una conducta intelectual observable que provoca el pensamiento, como una serie de estímulos que demandan una respuesta.

El diseñador del discurso académico se apoya también en la planificación textual de objetivos, utilidad y tipo de público lector. Conduce su narrativa por la conveniencia de objetivos de discusión, justificación, demostración, cálculo y explicación dentro de un cuerpo argumental que dialoga sobre un camino intelectual. Comunicar sí es un objetivo, pero el entrenamiento en el modo de pensar es la mayor empresa de este tipo de diseño discursivo académico.

El proyecto de producir innovadores discursos académicos, más que crear información, su narrativa es una provocación a la razón y al sentir del propio tiempo en que nos toca vivir, enmarca la discusión grupal y personal, nutre el léxico especializado y nos ejercita en el estilo de pensamiento científico; pero, más grande aún es, que nos permite hacer sobresalir la postura de progreso ético de la comunidad intelectual y la responsabilidad histórica de la acción educativa con los desafíos de nuestra realidad.

Asunto de fondo

Diseño discursivo: intención, estilo del pensamiento, mensajes, escenario de discusión, artefactos disciplinares, audiencia potencial, contexto, interacción e impacto. Esta es la estructura teórico-práctica en el fondo de esta propuesta de innovación educativa centrada en el discurso académico. Como premisa básica, creemos que el diseño del discurso académico moderno abraza con entusiasmo las nuevas posibilidades de crear caminos de experiencia de conocimiento, dirigido al sustantivo: compromiso intelectual con la sociedad. Y, tal vez con el tiempo, al renovar la literatura curricular de manera sistemática, como resultado, pueda tomarse distancia del progreso de la calidad discursiva para el crecimiento intelectual y moral de los estudiantes. Consumir literatura comercial, disminuye la libertad académica, atrofia la tradición intelectual de la comunidad epistémica y disminuye la estatura de la institución educativa en relación a sus capacidades académicas objetivas.

Al escribir nuevos diseños discursivos, tenemos la oportunidad evidente de enfocarnos en la soberanía intelectual del estudiante. Representa el medio para ampliar y servir mejor a la educación en general a través de la literatura académica, es resolver con transparencia la calidad educativa. Al evaluar los diseños del discurso académico, los estudiantes, sociedad en general y gobiernos, pueden apreciar la seriedad, rigor y profundidad de los aprendizajes ofertados por la institución educativa. Las herramientas de diseño: sistema de escritura, segmentación discursiva modal, estilo del pensamiento científico, gramática, puntuado, ortografía y teoría de la argumentación, de lo literario y del discurso objetivo; todas ellas, son la oportunidad de un modo de construir más allá de literatura curricular, una comunidad académica vigorosa y generosa de ofrecer sus debates intelectuales a la mejora del aprendizaje de orden complejo.

Las escuelas del funcionalismo, formalismo, comercialismo, individualismo, racionalismo, nuevo realismo, positivismo y pragmatismo, históricamente han abordado el problema de la identidad del diseño del discurso estrechamente ligado a la epistemología, a la ontología y a la teoría literaria.

En el funcionalismo, el diseño discursivo se entiende en apoyo, reflexión y creación de textos de utilidad deseada en el entorno construido; aquí, la forma del discurso sigue a su función. Cada producto discursivo son piezas funcionales racionales para un metaargumento problema-solución en caso del texto académico. La funcionalidad es un componente limitado y articulado a un sistema mayor que le da coherencia discursiva: textualidad. Su eficiencia, suele atribuirse por su supuesta primacía y su simplificación. En entornos académicos, el funcionalismo se reduce a cuerpos de texto que contestan preguntas, cómo, en qué condiciones…, por lo que da cuenta de una estructura funcional, tal como, por ejemplo: antecedentes, planteamiento del problema, hipótesis, objetivos, métodos, discusión de resultados, conclusiones. Cuando ya está publicado, es un discurso intrínsecamente complejo y comprensiblemente difícil de desempaquetar en sus piezas funcionales. Aparentemente hace énfasis en el elemento de utilidad, son reglas simples: hacer visibles las cosas, explotar las relaciones naturales que unen la función y el control del discurso, y hacer un uso inteligente de las restricciones. Además, el objetivo es guiar al usuario sin esfuerzo a la acción correcta en el control del momento adecuado de cada pieza de la lectura del discurso[7]. Tiene la desventaja en su diseño de limitar el arte de las ideas y desnutrir el poder objetivo de su propuesta, este modo también inhibe el espacio para el diseño discursivo con utilidad en crear la experiencia intelectual.

En el formalismo, es una teoría del arte de la forma lógica de un texto, su materialidad, textura se entienden como la fuente de interpretación; cuestiones contextuales y conceptuales pasan a un segundo plano. El formalismo del diseño discursivo, se convierte en el arte de la arquitectura de proposiciones, sentencias, cláusulas formando cadenas de razones con ayuda de operadores modales. Se convierte en un estilo que privilegia la justificación hipotético deductiva de la demostración, tan propia del discurso en el pensamiento matemático. Su estilo a menudo le da un color de rigor racional. La sensación de leer este discurso, es de estar en la propiedad de la experiencia racional del acto de justificar la verdad. El diseño formalista, es una medida de justificación, demostración, explicación, categoría, cálculo y el arte de argumentar. Su estilo es el de una discusión que nos expresa las inferencias de solución como objetivo. Es un flujo de ideas basadas en la intensión de alcanzar objetividad. El diseñador en su producto discursivo hace énfasis estilístico en operaciones racionales en extremo, su discurso está segmentado por operadores discursivos que le permiten crear sofisticados cuerpos de razones y argumentos. Este formalismo en el discurso exige la educación de estilos de pensamiento objetivo, son diseños del arte de pensar. Con los resultados intelectuales del discurso formal, se gana rigor, coherencia, complejidad, objetividad y sobre todo credibilidad de la verdad que defiende. Además, desarrolla la habilidad intelectual del arte de la razón como producto de estructuras formales: argumentos. La proposición, los operadores modales y las inferencias son sus piezas distintivas. Requiere para su diseño una habilidad lógica en el discurso de las ideas, abstracción profunda al modo del pensamiento matemático.

En el comercialismo, el diseño está indisoluble a criterios del mercado editorial. Su diseño es centrado en las masas y en la utilidad profesional, industrial y las competencias de rentabilidad laboral. En su ámbito técnico, su diseño busca lucro, activismo y responsabilidad profesional. Esta perspectiva dominante de las editoriales, reducen la complejidad, prefieren la ilustración gráfica, reducen el rigor del lenguaje especializado y se centran en exponer con simplicidad al mismo tiempo que dejan de lado la demostración de su verdad. Se promueve a la institución educativa en primer plano y en segundo a la figura de los académicos en su desempeño y calidad discursiva. Los proyectos buscan crear discursos que llenen el ojo del mercado y generalmente la academia está al servicio comercial de su propuesta, anteponiéndose a la intención de alcanzar objetivos de progreso ético e intelectual. Un buen discurso en este paradigma es medido por su visibilidad electrónica en la Web y por su rentabilidad financiera. Sin embargo, es una oportunidad para financiar proyectos editoriales más serios y consolidar una editorial académica con viabilidad financiera. El diseño de este discurso es el modo práctico de informar, lustrar los conceptos con habilidosos diseñadores gráficos y campañas publicitarias de su supuesta utilidad.

El individualismo, es un diseño centrado en un usuario con soberanía intelectual, para que se responsabilice del desafío cognitivo, realizándolo al flujo del discurso de investigaciones complementarias para su comprensión plena. Son productos literarios con el sello individual de los autores y sus prototipos discursivos con estilos originales. La libertad académica en este discurso encuentra su máximo límite creativo, donde la idea de su texto radica en la producción de experiencias de aprendizaje de lo más serio y riguroso posible que renueven la imagen intelectual del escritor académico. Su diseño es un conjunto de innovaciones discursivas en estilo y forma adecuados para lograr éxito en la mayor complejidad posible[8]. Se crea una oferta de literatura donde los académicos están más libres para crear sus propuestas discursivas con un sello personal. La tensión entre criterios editoriales institucionales y la libertad académica se llevan al máximo. El diseño de cada obra es inventado en la concepción de la obra para ganar originalidad discursiva, innovar en estrategias de aprender lo complejo. En estos discursos, moralmente sus autores están en el primer plano de reconocimiento y en el segundo las instituciones en las que está inscrito. Sus diseñadores se convierten en voces con el poder de ser líderes de conocimiento en sus sociedades de influencia. Aquí, el producto del diseño, es un discurso con el potencial de ser un arte centrado en comprender un trayecto individual de experiencia y servir como referencia del capital intelectual de las instituciones educativas.

Desde el racionalismo, el diseño está enfocado en la actividad lógica de solucionar, plantear y discutir problemas. El diseño es claramente un estilo discursivo propio de la ingeniería y las ciencias naturales más serias en su propuesta de justificación de su objetividad. El discurso académico se estructura desde la declaración del problema y las necesidades de diseño están en en función de ganar terreno a la aproximación a la verdad. Este tipo de diseño es el intento de estar discutiendo en la frontera del conocimiento y además, su literatura es referencia de las capacidades científicas y de ingeniería que se ofrecen a la sociedad en materia de formar recursos humanos de alto perfil intelectual. En este estilo, la evidencia y la referencia para ganar objetividad es junto con la demostración un rasgo distintivo. Sentencias al modo de fórmulas de razonamiento de cadenas de proposiciones, despliegan el arte discursivo de lógica modal del más exigente rigor y coherencia que sea posible alcanzar. La filosofía de la ciencia enmarca sus paradigmas y crea en su cotidianidad cuerpos de texto que desarrollan teorías. Además, el ensayo, la revisión, el informe técnico, la discusión, el cálculo y la justificación son el quehacer de este oficio discursivo. Este tipo de discurso, asume el compromiso del lector con la responsabilidad de investigar los términos especializados y las ideas elementales ocultas y necesarias para su comprensión de lo complejo. Sin duda, este discurso es un espacio de oportunidad para el arte de la razón más rigurosa y elegante del estilo del pensamiento técnico y científico. Para el racionalismo, a diferencia del formalismo, son de importancia los estilos de razonamiento que constituyen metaargumentos necesarios para llegar a diferentes tipos de conocimientos: científico, literario, matemático, poético.

El racionalismo oculta al narrador, a las emociones y a la experiencia más íntima de la actividad intelectual del autor. La redacción da color de fría y calculadora. Las experiencias del usuario en este tipo de discurso entrena los modos de pensamiento objetivo y los procesos de formulación racional más comúnmente aceptados por la comunidad científica y de ingeniería. Sin embargo, excluye la intención de crear una experiencia que desnude la actividad intelectual para cada proceso de creación. Es decir, oculta la voz del camino creativo que distingue al texto académico en su potencial de formación de nuevos cuadros de profesionales. Está comprometido con la verdad y la eficacia técnica y, escasamente con la formación del estilo del pensamiento de nuevas generaciones de científicos e ingenieros. Excluye la posibilidad de lo literario en sus narrativas, es decir lo poético y la imaginación estética de la literatura de ficción están fuera de su ámbito de diseño.

En el caso del positivismo, el proceso de diseño es un amor delirante a los hechos científicos, al postulado de que la razón puede conocer todo lo real, que es posible agotar lo que un existencial es y lo real es equiparado al lenguaje que lo representa. Este discurso es resultado de procesos de investigación que crean cuerpos de explicación teórica, técnica, metodológica y ensayan la factibilidad de los resultados de investigación. Controlar variables, apoyarse en modelos ideales expresados en estructuras matemáticas, realizar experimentos mentales y justificar situaciones realistas o naturales. El discurso busca exponer lo falso y lo verdadero desde la base axiomática de la razón. Se pregunta sobre agendas de objetivos de justificación de lo real y lo verdadero. Produce información validada y fiable. Considera que fuera de la base axiomática no hay verdades y evita lidiar con la incertidumbre y lo improbable. En resumen crea un discurso objetivo con énfasis en que la razón y su coherencia lógica son su valor de objetividad junto con hechos y evidencias.

Es un conocimiento por validez de la estructura, confiabilidad y generalidad al imitar la demostración matemática como discurso argumental. Produce conclusiones de cálculo basadas en modelos ideales y sintéticos que expresan que la razón puede crear nuevos diseños del mundo dado. Este diseño discursivo ignora la narrativa literaria y poética, sus intenciones son producir objetividad estrechamente con la filosofía del realismo. Es más una propuesta intelectual que un curso práctico, dispone de libertad para crear sin límite el arte de razonar al escribir cuerpos de argumentos, con el riesgo de que no encuentre referencia con la realidad. Es un discurso sistematizado, desarrollado para crear la objetividad como prototipos de lo real. Es un refinamiento de la lógica modal a extremos de su potencial. Se practica la idea de conocimientos estandarizados, normas y criterios sobre lo verdadero. Su propuesta es fría y calculadora, y le preocupa de sobremanera que hechos y evidencias guarden referencia coherente con las conclusiones a las que llega antes que ser una experiencia didáctica.

En el pragmatismo, el discurso académico encuentra espacio para el diseño más libre. En este discurso se combinan los modos anteriores ya descritos, y además, lo literario y poético tienen un enfoque en la seducción de razones y emociones. Es más reflexivo en lo disciplinar, lo estético, lo racional y lo emocional. Se comunica con un narrador y hace gala de flexibles estilos que concilió en sus cuerpos de discurso. Es un discurso partidario del nuevo realismo, se expresa con elegancia en una voz que orienta al aprendiz. Se comunica con facilidad entre disciplinas y documentar es un quehacer diario de sus cuerpos de texto. Se centra en la reflexión que provoca a la audiencia el debate y, diseña marcos de crítica cultural de las malas prácticas que impiden el progreso ético de la sociedad.

 

En una universidad que se olvido de la literatura académica

Escribir en la universidad, es descubrir que la libertad académica no es un derecho fácil de ejercer, el talento que hace ver a la gramática como instrumento y no una ley creativa, es necesario. Escribir para Usted, nos es una mezcla compleja de sentimientos, combatimos el texto utilitario y promovemos el literario, encontramos en el primero, la ausencia de palabras en el silencio absoluto de la simulación, incapaz de actuar en la educación superior. Escribimos como quien resiste a las políticas de ser servidumbre de la autoridad, para no ser un recibo por firmar. En el segundo, la concepción del lenguaje da forma a algo vivo que no obliga a la realidad a ser algo estático, sino que la profundiza en sus representaciones grandes o pequeñas en la condición humana. No lo dejemos morir, porque lo que muere, son nuestros sueños.

Hay literatura más real que los textos acuchillados, plagiados y cortados y pegados tantas veces, que su ritmo monótono duerme al estudiante universitario. Tantas oraciones que reflejan la personalidad única de los profesores, brillan en su ausencia en estos textos claramente perfilados a ser olvidados y solo leídos por la fuerza de una calificación. Cuando un texto no gana en la sociedad el sonido y alma, el único destino es no tener un lugar en los sueños de los noveles. Incomunicables textos, me angustia hablar de ellos, las palabras para mí son como los caracoles de Octavio Paz, aquellos ritmos de nuestra cultura sensual y real, actos mentales que sus ritmos verbales encierran la vida misma de quien escribe, es decir, de quien vive. La literatura es la vida en reflexión plena, vivirla como profesor escritor universitario, es una experiencia sin duda no lucrativa y sí de mucha satisfacción espiritual, con ella puedo sentir exactamente lo que sentí en el mismo acto de la poiesis, fuera de ella está la prisa de las becas al desempeño académico, de la producción a ligereza, de la impaciencia por esperar los tiempos del talento.

Los profesores de la ilustración, los creadores de la universidad y su libertad académica, fueron más genios en los sueños que inspiraron e inspiran, y menos burócratas del mal llamado proceso de acreditación. Hay más calidad en la libertad académica y sus procesos creativos, que en las formas mecanicistas utilitarias y coercitivas de los criterios de calidad adoptados en México. La acreditación seguro inhibirá las frases que nunca escribirá el profesor universitario, palabra a palabra, tramas y cuerpos de texto, fluirán y fluirán como ríos sordos al talento, un viento que lleva a la deriva, que no siembra semilla, que apaga las revoluciones y que duerme el arte de las nuevas generaciones.

Cada pensamiento que abre la imaginación a los límites que permiten crear la realidad, es la promesa que nacerá un joven universitario que tendrá algo importante qué decir al mundo. Es el principio para que frases originales surjan de la actividad de aprendizaje de los estudiantes, errores seguramente habrá muchos, pero no el peor de ellos, la simulación de producir un texto en un cortar y pegar, que degrada al ser humano, hasta el hecho de dudar de su propio valor de existencia. Pero un profesor que no escribe, no puede por falta de talento y experiencia guiar la composición de nuevo conocimiento, esta tesis, es muy atacada, bajo el argumento que no hay profesores escritores, sin embargo, nunca los habrá, si no les damos la oportunidad de existir dignamente en las universidades.

La soledad de un profesor escritor, es compensada en el aula abierta y democratizadora de la crítica de su actividad sobre Internet, mediante la publicación de su propuesta, derrumba los muros del aula clásica, se abre a la competencia internacional, expone la soberanía con la que su sociedad habla al mundo y es pasado por la aduana pública de ser leído o no. Al escribir, el profesor liga su propuesta a un instrumento literario, que suspendida en el aire de su actividad docente, amenaza con evaporarse al irse eventualmente del mundo de los vivos.

Siempre es válido desconfiar de la moderna red de Internet, pero es innegable el hecho que permite comunicaciones sin intermediarios, superando geografías y tiempos horarios, es la capa más superficial de sus posibilidades. Internet como espacio literario, se trasforma de ser una nube gris, en un arcoíris que ilumina las nuevas trasformaciones de la juventud, su propio pensamiento y emoción se oyen con su propio espíritu; tan fuerte que pueden hacer tambalear un Estado-nación, cuando este pierde por egoísmo su función con la sociedad. Se trata de una lenta conquista que lejos de acallar al pensamiento revolucionario del siglo XXI, materializa su presencia, con textos que inundando la red, sortean todo intento de censura.

Nunca ocultamos nada, ni siquiera nuestros experimentos literarios, mucho menos a nuestra crítica. Nunca colocamos la última frase intentando cerrar un texto, para impedir que el espíritu melancólico de los bohemios puedan hacer prisioneras las ideas y dejarlas como dogma en el discurso del aula por siempre.

Lo que nos mueve a escribir, es el impulso explorador, en la mente tenemos que procesar lo que nuestro espíritu revela de la realidad, sin contar los muchos demonios que hacen crisis cuando vivimos teoría. Por lo general, documentamos nuestras razones, es ver con muchos ojos ajenos, escribimos con la lentitud de quien abandona la sensación del paso del tiempo, en muchas madrugadas, cuando damos vida a los escritos, y las sabanas de la cama ya no nos extrañan para soñar, ocurre la metamorfosis, inferencias y sus partículas discursivas nos enfrentan contra nuevos desafíos cognitivos, el camino se hace perplejo. Ya por la mañana, una vez que el cuerpo recuperado y sacudido de su torpeza de ser recién nacido al mundo; revisa y reescribe para apuntalar bien las ideas; sentir todo esto en cada texto nuevo, nos llena de preguntas, entre ellas, ¿vamos por un buen camino? Ya en la cotidianidad de un día de esos de 14 h en la universidad, una soledad nos invade ante la realidad de que la contracultura está institucionalizada en la educación superior; se supone que debe promover los valores intelectuales, el valor literario, humanista y científico. Para nosotros la literatura y no el texto utilitario es el mejor camino para formar seres solidarios y orgullosos de vivir conscientemente. Al leer una basta y diversa literatura, buscamos un proceso benigno y virtuoso para ser mejores seres humanos. Lo cruel es que este camino nos trae fuertes censuras y descalificaciones de los protocientíficos, que argumentan que leer y escribir es una tarea anticuada, fácil y simuladora de hacer ciencia. Para estos no nacidos a la ciencia, procesar datos y reproducirlos en sofisticados instrumentos tecnológicos, ignorando toda composición teórica, es hacer ciencia.

Es difícil sufrir la sombría persecución por nuestra desesperada defensa de la ciencia, la literatura de ficción, la poesía, la matemática… como un todo integrado al discurso de formación de las nuevas generaciones. Las obras de literatura original son luz digna para el pensamiento, por promoverlas ya no nos permiten formar parte de academias, consejos académicos y se nos margina, proponiendo para nosotros un juicio público donde se nos considere locos.  El reconocimiento, ha venido de organismos en el extranjero, como el CSIC de España, y de lectores, estos últimos nos honran con más  de 15 mil consultas cada 24 horas sobre Internet www.cie.umich.mx. Para publicar un libro en nuestra universidad, me refiero a los de papel, los criterios lejos de ser literarios y científicos, dependen de los caprichos de los instaurados en el poder administrativo, sus condiciones son por lo general, colocarlos como coautores, en páginas de agradecimiento humillantes, eslóganes políticos y otros simbolismos hasta electoreros también son condición necesaria para recibir apoyo. Se olvidan que los libros no son personas, son los medios para serlo. Si bien las palabras son la esencia de nuestro humilde oficio, también la causa de que nos hagan sentir todo el poder del autoritarismo disfrazado de legalidad. Debo reconocer, sin embargo, que hasta este momento nuestra universidad tiene un poco más de libertad que muchas otras, este texto es prueba de ello.

Resulta indispensable llevar las palabras al eje central de la producción simbólica de la libertad de cátedra, si bien el hombre no vive en los libros para educar, son perfectas para hacer desnuda la timidez frente a los retos de la originalidad en el conocimiento, exigidos por la economía y por la democracia moderna. Permítase acercarse al oficio de la palabra con respeto, no con sumisión; con esfuerzo y perseverancia donde nuestras limitaciones intelectuales son el pretexto perfecto para que surjan nuestros talentos. Nuestros hábitos mentales se verán modificados sustancialmente al paso de la lectura y la escritura. Esta propuesta contrasta con las formas vulgares de diapositivas de un cortar y pegar que tienen como propósito transmitir información y no experiencias de conocimiento. No proponemos adorar a los libros, sino vivir en una lucha crítica, estética y humanista acompañados por ellos.

El cómo hemos vivido la escritura

De noche o de día, el viento recorre con letras viejas  la ilusión de un océano que se retira y se acerca resolviendo mi propio misterio. Escribir en lo infinito de la diversidad de la realidad, tiene como navío la seducción de la propia vida. Cuando la conciencia es como cuchillo de doble filo, capaz de cortar la resistencia a nuestra facultad de explorar y al mismo tiempo, provocar grandes esfuerzos para abolir el mito de vivir sin estilo. Estar fracturado de las modas que cifran al lenguaje en monótono fruto creativo, es narrar dentro del misterio de la vida, uno sin camino preseñalado, aquel donde la vía de semejanza unidad a unidad nos permite llegar a la otra orilla, ayudar a descubrir nuevas ramas del árbol de las posibilidades humanas, un salto a lo desconocido, renaciendo entre las lágrimas de la noche y la promesa de un nuevo día.

Grandes gigantes de la literatura, esos que rompieron las cadenas de su propia época, de miradas agudas y de corazón de titán de la vida; al leerlos no buscamos meras ideas nuevas, sino al modo de una vida prestada entre página y página, entre texto y texto, la paz y el temblor de habitar esta realidad. La literatura tiene tantas vidas que ofrecernos, que es increíble cuando sentimos al terminar de leer, lo que sucedió y que fuimos testigos con otros ojos, en lugares y tiempos muy distintos al propio, semejanzas, producto de la ficción de lo que a una persona le puede suceder, metáfora de una seriedad de una historia real o de imaginación pura, que nos recuerda que la memoria humana y la experiencia no tienen como límite los candados de la propia realidad que vincula nuestros cuerpos, de modo que estas imaginaciones formarán parte de nuestra propia personalidad.

Tengo que escribir para vivir, lograrlo no es sencillo, no hay reglas y a veces es fácil perderse, es perforar la realidad e inventar nuevas, después de una jornada en la que la técnica no escucha al corazón, el ensayo extenso me enseñó, que hasta que empiezas a escribir al día siguiente, la inspiración hay que alimentarla y dejarla fluir para que descubramos otras muchas, musas y poesía, científicos y razones, lecturas de los no vivos, pero con existencia maravillosa. Entre escribir y vivir no hemos encontrado hasta hoy que se trate de algo muy distinto. En ocasiones, soy más grande que la página en la que escribo, en otras soy más pequeño que un torrente de lágrimas de las ausencias, de esas que ponen al alma a prueba en la soledad más inmensa. Entre mis demonios y mis narrativas, hay tanto en común, uno es el fuego y otro el medio por el cual yo te cuento.

Una vida sin conflictos no la puede vivir un escriba enamorado de la narrativa, tengo la impresión que en una canción y sus letras, o un texto de protesta en un barrio pobre y en desesperada barda como lienzo de los sin esperanza, son la misma pasión que no guarda silencio ante la indiferencia de aquellos que acumulan dinero como un deporte cuya biografía siempre se escribe con amateurismo, es decir, un ser humano siempre amateur de la vida.

Escribir en la Nicolaita

Escribir en la universidad, es más importante cuando descubro la literatura como exploración de la conciencia humana. Escribí en un principio sobre lo que humildemente sé, después amplié mi comunicación cuando introduje la investigación documental y la filosofía en el análisis de mis argumentos. En estos años desde 1997 a 2019, la autocensura en lo que escribo se ha hecho parte de mi oficio, el texto original solo lo pude escribir en el rigor de la conciencia trabajada entre palabras y palabras, entre autores y obras hasta lograr que produzcan un modo de sorpresa para mí. Me he preguntado muchas veces qué es el acto de escribir; me respondo algo así: más que la crítica, el entretenimiento, la profesión,… es tocar las fronteras de mi propia visión y sensación de la realidad, sin saber la influencia de la literatura que me arrojó a ella, ese paso me invita a escribir lo que mi espíritu eligió leer en libertad plena, apetito original de la voluntad de saber y de experimentar los más maravillosos sentimientos del paisaje de la civilización: la literatura.

Cuando comencé a escribir, los textos fueron publicados en la Internet, sin darme cuenta los lectores nos honraban con su presencia, en el primer año unos cincuenta mil, ahora en solo un día, en promedio consultan nuestros textos unos quince mil lectores. Reflexionando de alguna manera, siempre creí en un mundo de lectores interesados en la obra de la imaginación literaria. Yahoo y luego Google, fueron introduciendo criterios sobre la visibilidad electrónica de textos cada vez más correlacionados con las variables de originalidad literaria, actualidad e impacto. La literatura no le teme a la Internet ni a las nuevas tecnologías de redes sociales, en contra sentido, está ocurriendo que las ciudades de las palabras también tienen un lugar simbólico en Internet. Nuestra apuesta  a ser escritor solo dentro del tejido digital, ha traído su recompensa y con esta más responsabilidades sobre nuestra tarea apasionante de escribir. Si un escritor no siente su pulsión a vivir el experimento social del texto en Internet, nunca sabrá que es una forma de tener lectores que justificarán que la poesía, la literatura, la ciencia y la técnica como conocimiento, forjarán un nuevo poder, entre todos seremos mejores humanos. Una vez que el texto está escrito, vuela en el tejido digital, intentando encontrarse con la crítica y el placer, pienso entonces, volveré como héroe al vientre del discurso escrito, para reinventarme en la fractura incesante de mi conciencia.

Escribí para ganarme la comida, sí es verdad; escribí para vivir, sí es verdad; la urgencia de escribir en la retina de una musa, sí es verdad; escribir es un riesgo al escandalizar al moralista del poder, sí es verdad; cicatrices en todo mi cuerpo y alma son testigos de que mi inspiración por la libertad creativa, es imaginación y vocación en el filo del horizonte de un mar de textos con su propio y original corazón.

No soy un escritor tolerante de ver con ojos ajenos, me exijo que los míos aprendan en su propio camino a ver cada rincón de la realidad, visión distinta pero tan necesaria para este oficio de escribir. La gente que me visita en la oficina del aula digital de la universidad, muchas veces me dice: “¡no te cansas de estar solo!”. Contesto, -¿solo?, cuando tantas voces de tantos escritores me hablan en estos libros, cuando estas computadoras y servidores registran que en este momento, muchos acompañan mis textos en Internet. Agrego comúnmente - privilegiado soy de tener tantos jóvenes preparándose al consultar los libros del aula, los acervos de la biblioteca digital, procesando datos y preparando innumerable cantidad de textos. Supongo que la mayoría lee en el aula convencional, reflexiona y vive el conocimiento; ¡qué gran ficción! Leer por placer, curiosidad y con ganas de explorar, lo puedo ver en el aula digital, y tan ausente en el aula convencional.

No existe razón alguna para no vivir y hacer literatura en la universidad, la contracultura institucional pretende que sea algo en desuso; no es algo exótico, debería ser lo sustantivo.

 

Referencias

 


[1] Manguel, A. (2013). Una historia de la lectura / A History of Reading (Spanish Edition) (Translation ed.). Alianza Editorial Sa.
[2] https://dle.rae.es/?id=DuKP0H9
[3] Norman, D. (2010). Why design education must change. core77, 11, 26.
[4] Deming, W. E. (2018). Out of the Crisis. MIT press.
[5] Lyons, R. E., & Rayner, S. (2016). The Academic Book of the Future (1st ed. 2016 ed.). Palgrave Macmillan.
[6] Lévi-Strauss, C. (1963). Totemism ((157)). Beacon Press.
[7] Norman, D. A. (2013). The Design of Everyday Things (The MIT Press) (revised and expanded edition ed.). MIT Press.
[8] Sanders, L., & Stappers, P. J. (2012). Convivial Toolbox: Generative Research for the Front End of Design (01 ed.). BIS.

 

 

El estilo académico

Desde la lingüística, el estilo es una subdisciplina del análisis del lenguaje. El estilo refiere al tipo de discurso, género, contexto, época, autor, prosa, propósito…, estos estudios distinguen las particulares formas asociadas con los géneros del texto[1]. El interés científico desde los años 90’s comenzó a crecer en el enfoque del estilo del texto como efecto en el lector[2]. La estilística realiza análisis de técnicas discursivas y métodos creativos en el sentido de lograr efectos racionales, emocionales, estéticos y literarios. Algunos otros nombres que se le dan a estos estudios estilísticos del discurso escrito, son la lingüística literaria y crítica literaria. Pero es el análisis retórico y el análisis lingüístico los más emergente en el siglo XXI, dada su importancia capital para los tipos de discurso científico y académico dentro de las sociedades industriales avanzadas y sus efectos para oponerse a la posverdad. El análisis retórico se da desde la morfosintáxis que estudia las arquitecturas de sentencias, cláusulas, proposiciones, frases, metáforas…, las cadenas de razón, las inferencias en argumentos, en metaargumentos, sugieren posibles explicaciones en el funcionamiento racional y emocional del texto literario y sus efectos en la plasticidad de las redes neuronales como efectos del aprendizaje. Para la poesía interpreta los efectos de musicalidad, estética y profundidad metafórica. En el discurso académico en particular, intenta determinar los factores de narrativa, objetividad, entrenamiento de los estilos intelectuales que desde el texto manifiestan el arte complejo de educar a las nuevas generaciones.

Una evidencia que apunta a considerar el estilo académico, como un enfoque lingüístico que explica su discurso en términos de textualidad, implica a un concepto creativo de innovación del estilo mental de abordar las habilidades intelectuales de las disciplinas, al modo de narrativa objetiva[3]. Donde el flujo narrativo es pragmático, cuya visión compleja del mundo refleja la tradición intelectual de la comunidad académica, que a través de sus opciones lingüísticas, hacen la vivencia un juego de aprendizaje de los estilos de pensamiento de las diferentes comunidades epistémicas.

Significa que el discurso académico es un diseño bajo estilos consolidados en el fenómeno literario del texto en apoyo curricular[4]. Trabajos recientes en estilística académica se han preocupado por su papel de producir significado textual en el lector, dado que este entrena en la habilidad intelectual de pensar, estos enfoques contribuyen al diseño de cuerpos de texto con propósitos de justificar, fundamentar, describir, calcular, categorizar y explicar los sistemas de ideas[5]. Esto da origen a una explosión de innovaciones discursivas que ensayan nuevos efectos cognitivos para conceptualizar el mundo, todo dentro de la literatura como acción a situaciones de entrenamiento del estilo de pensamiento.

Los cuerpos de texto ya mencionados que se integran al estilo académico, agregan valor honorífico que destaca las maneras en que al lector se le puede formar un estilo de pensamiento objetivo. La presencia en el texto de proposiciones, operadores modales, inferencias, referencias, evidencias, hechos, teorías, discusiones y el narrador, impiden que el lector se distraiga de la manera intelectual que en las disciplinas enfrentan a los problemas. El lector es responsable de producir el significado en sus lecturas, investigar todo en lo que en ellas le sea desconocido, además, colonizar el lenguaje especializado e intentar dejar de ser extranjero en los sistemas conceptuales de explicación de lo complejo. La creación del mundo académico, es contribuir con discursos a los lectores que crearán desde el texto una experiencia en el estilo de pensamiento científico, poético, matemático o de alguna disciplina particular de aplicación y diseño.

El diseño de planificación textual del discurso académico, es un enfoque estilístico que adopta el uso cognitivo de esquemas para explicar ciertas clases de tradiciones intelectuales para abordar el paradigma problema-solución[6]. El profesor escritor de esta literatura, sigue como fiel aspiración y objetivo de diseño discursivo lo expresado en los planes de estudio dentro de las mallas curriculares. Uno de los rasgos más distintivos del discurso académico es su efecto en el lector, al modo de una experiencia del acto del estilo de pensamiento de una tradición intelectual[7].

Siendo su estilística el poder explicativo del modo de crear el conocimiento, también es un rasgo distintivo de su poder lingüístico. Su objetivo es entender en mayor profundidad las formas en que el estilo del texto influye en las percepciones de los lectores sobre el modo intelectual de abordar los desafíos curriculares[8]. El profesor escritor intenta conseguir crear una nueva oposición semántica, de la forma de un nuevo camino con propuestas de reflexión para tener la suerte de influencia sobre los jóvenes que los leen.

Escribir literatura académica, en resumen, es desarrollar una narrativa lingüística detallada en los tipos de técnicas que más generalmente están cubiertas por la retórica. El arte del argumento como estilística para estos propósitos académicos aborda los aspectos explícitamente persuasivos del estilo como fenómeno psicolingüístico, con similitudes entre técnicas del discurso objetivo y el literario. La escritura creativa es el oficio para el diseño del discurso académico, proporciona el carácter más técnico, entonces, es la plataforma creativa para crear características textuales persuasivas propias de la justificación, la fundamentación, la explicación, el cálculo, la descripción y la categorización.

La competencia en la escritura creativa ayuda a crear el efecto de inmersión en las disciplinas curriculares. El desarrollo del espíritu crítico del discurso académico no solo está creado por el arte de las proposiciones, operadores modales, inferencias, argumentos, sino sobretodo por la elaboración de cuerpos teóricos de explicación. El estilo académico particularmente en su posicionamiento del texto en su centro, se preocupa por construir desnudas las experiencias intelectuales para crear conocimiento.

El diseño del discurso académico, tiene como interés, primeramente que los estudiantes experimenten con proyectos de formación de sus habilidades intelectuales. Hacer más con el diseño es a menudo algo más que producir código escrito, teoría, crítica y definir la práctica; es distinto a otras disciplinas creativas, dado que sus productos fertilizan el terreno de los cambios sociales. El diseño discursivo de la academia no es una respuesta al mercado de la oferta, en última estancia, es el futuro avance y el crecimiento ético de la sociedad. Esto dificulta una comprensión más amplia del diseño discursivo respecto un currículo cerrado, dado que el diseño requiere ganar profundidad, originalidad, objetividad y sobretodo la confianza para ser ayuda en apoyo a las dificultades de una comprensión más amplia en el estilo de pensamiento propuesto. Producir literatura académica es y ha sido desde 1814 con el nacimiento de la universidad de la ilustración, el factor positivo de evolución de la tradición intelectual de la comunidad de conocimiento.

Típicamente la literatura comercial ha operado en su diseño discursivo en el espectro de ser instruccional y estar formada por textos que reducen todo a pequeños contextos, definiciones y procedimientos. Pero el discurso académico en su sentido histórico, sorprendentemente sus diseños trabajan el discurso más allá de presentar lo general y algunos análisis; lo que lo legitima es que problematiza y conceptualiza en fascinantes discusiones, esto agudiza el carácter teoría-práctica. Sí, el diseño discursivo se va a cerrar en la brecha de presente y futuro, es el tipo de diseño discursivo que demandará estirar un poco más la complejidad intelectual del creativo[9]. Esto es consecuencia, dado que el discurso para el ciudadano comprometido con el futuro adopta un papel más amplio, comprometido con los cambios socioculturales, activismo medio ambiental, soberanía intelectual, poder educador y provocador de progreso ético.

Con la idea de formar profesores escritores, asumimos el énfasis en ayudar a los profesionales en su diseño discursivo académico, este proyecto propone una estructura básica de organización, ensayo de técnicas de escritura creativa, estudio del discurso académico, nueva terminología y exposición a sugerencias desprendidas de diversos reportes de investigación científica. Se intenta crear un espacio inteligente para el diseño de nuevas posiciones teóricas, creando un marco y los nuevos pensamientos sobre el diseño del discurso académico. Contribuimos al escaso cuerpo de teoría del diseño discursivo en el estilo académico, con este fin, nuestro objetivo es ser profundos en el delicado arte de la literatura académica que desarrolla en su ambiente una tradición intelectual. Nuestro puerto de entrada es el sistema de escritura, para luego movernos de diversas formas dentro del discurso objetivo, literario y persuasivo.

En realidad, no somos los únicos interesados en innovaciones en el discurso, podemos contar a los poetas, cineastas, novelistas, compositores, publicista, políticos y científicos; la palabra escrita es un movimiento de diversas formas de imágenes mentales para fines discursivos. Aunque puede haber muchos enfoques legítimos, problematizar y teorizar sobre el diseño del discurso, no es lo más difícil, sino que se presenta un desafío distinto basado en nuestra experiencia, los profesores en activo no les gusta mucho leer para profundizar, una de las razones históricas, subestiman y son reacios a considerar que se puede educar mejor a través del libro con un discurso más estructurado. Como premisa básica, asumimos que el diseño discursivo académico ha sido aletargado en su propia tradición de enseñanza cara a cara, dado que el claro sustantivo del compromiso intelectual con la sociedad no se reconoce como función sustantiva de las comunidades académicas. Como resultado el crecimiento intelectual de profesores y estudiantes se atrofia y disminuye su estatura en relación con los avances reales de las disciplinas. La posverdad en la actividad académica se materializa, no solo al presentar información caduca en las aulas, sino que se aleja del horizonte de la idea básica de verificar su rigor, justificación, demostración y más grave aún, producen habilidades de memoria, mecanización de procesos, el plagio como recurso literario y más grave resulta que el desarrollo de la capacidad intelectual se aleja de los procesos del estilo de pensamiento más fino para formar la creatividad.

En lugar de producir una literatura instruccional que entretenga con baterías de ejercicios a los estudiantes y descargue al profesor de tareas frente agrupo. En su lugar nos instalamos en el terreno de la innovación discursiva con que educamos y aprovechamos las herramientas de diseño de la escritura creativa, el lenguaje objetivo y los métodos para construir más allá del servicio intelectual una tradición. La tradición del arte de pensar bajo el estilo académico y científico.

Más allá del diseño del funcionalismo moderno de producir un servicio a la humanidad con la producción de literatura académica, la función pedagógica incluye el cómo o en qué condiciones surgen las posibles consecuencias para un cambio en el tejido social. No se puede pensar solo en privilegiar la utilidad y negar más complejidad que neutraliza las capacidades intelectuales y morales de los estudiantes. Esta tendencia de un diseño funcional debe dejar paso a uno donde las actividades de diseño se enfoquen en procesos intelectuales.

El formalismo por su parte es un diseño centrado en la forma del objeto de estudio y su materialidad como fuente de interpretación del contenido curricular. Así que desde este tipo de diseño las cuestiones del contexto teórico conceptual e intelectual contextual pasan al asiento trasero. El diseño formalista reduce el estilo discursivo como sinónimo de forma, sensación que deja la vivencia potencial del lector fuera de su diseño narrativo y literario. Por ejemplo, se dejan fuera los valores epistémicos como la originalidad, el respeto a la propiedad intelectual, el manejo del sesgo cognitivo, el amor por la verdad y el rigor en la profundización de las ideas. En resumen, el formalismo deja de lado el diseño del estilo de pensamiento como experiencia vivencial, que es un paso esencial para aplicar habilidades disciplinares avanzadas en un escenario de creatividad intelectual.

Otro obstáculo es el criterio de diseño comercial. El diseño discursivo comercial está ligado al mercado, a la producción en masa como dispositivo servil de la industria y el perfil laboral que no diferencia entre competencia intelectual y producto de valor con fines de lucro y explotación. En este paradigma comercial de la literatura académica, la medida última de valor de diseño es la rentabilidad financiera y producir nuevos productos y servicios con la promesa de que la inversión se multiplicara rápidamente. La limitación, sin embargo, es cuando el diseño no respeta dentro del marco comercial la dignidad humana de crear una sociedad con claro progreso ético para la paz, el respeto al medio ambiente, la democracia y la justicia social.

Otro paradigma es el diseño individualista del discurso, un problema que se genera por centrarse en conceptos individuales y deja de lado la colaboración que satisface principios científicos de validación, revisión, confiabilidad y producción editorial bajo criterios de profundidad, rigor y complejidad, necesarias para una experiencia intelectual innovadora. La escritura multidisciplinar se debilita, la investigación colectiva se extingue, y la escritura desde varios enfoques se deja fuera de la ecuación de diseño discursivo. Si se pretende construir una tradición intelectual para la comunidad académica, el paradigma individualista del diseño cancela esta aspiración.

El diseño desde el racionalismo, da la impresión de que es una actividad lógica discursiva la solución a los problemas de la actividad intelectual, dejando de lado la base axiológica de la actividad epistémica, disciplinar, social y científica. El diseñador desde este paradigma de diseño racionalista, plantea problemas, los justifica, los teoriza, calcula, demuestra, explica, describe, pero, es altamente reductor a cuerpos de argumentos y deja de lado la sensibilidad humana al compromiso social, ambiental y de progreso ético. Similar al funcionalismo, su discurso es un cuerpo discursivo muy útil para revelar la objetividad, pero deja de lado crear una tradición intelectual con ingredientes humanistas. Un proyecto de diseño racionalista hace énfasis en producir cadenas de razón, argumentos, marcos de teorías de la lógica modal y las inferencias. La experiencia posracionalista de la actividad intelectual queda fuera de su ecuación de diseño. El lector es visto como consumidor del discurso objetivo, frío y calculador , minimizando la utilidad moral relativa a la experiencia intelectual del estudiante. Promueve el arte del pensamiento objetivo, pero pasa al asiento trasero la imaginación integral de la creatividad humanista.

El diseño positivista del discurso controla artificialmente las variables y crea un espacio intelectual fuera de las condiciones reales de la vida humana. La discusión positivista reduce la variabilidad de contextos sociales que impiden sumar la condición cambiante de la vida humana. El conocimiento contextualizado del contenido es reducido a la idea de cuerpos de razonamiento que por ellos mismos formarán el imaginario social de los estudiantes. Especialmente aporta importantes procesos prácticos, procesos de validez y confiabilidad en sus conclusiones, pero, desensibiliza considerar a la actividad intelectual como un propósito de inspiración social. Tanto el positivismo como el realismo son reacios a la alternativa reflexiva. La meta discursiva es racional y práctica en el racionalismo y el positivismo, pero en su agenda no produce empatía social, progreso ético y estético. Estos paradigmas en su meta buscan sistematizar el refinamiento de la lógica, la coherencia, el rigor y lo fáctico. Además, en sus criterios cierran las puertas en el diseño para aquellos marginados de la mejor educación, no promueven la compasión y la solidaridad y crean élites del conocimiento. Por último la antropología y la psicolingüística son marginales en el diseño discursivo de los cuerpos de literatura curricular.

Nuestra posición posracionalista reconoce en el diseño discursivo los conceptos narrativos de accesibilidad a la experiencia del estilo intelectual; la funcionalidad de piezas en su estructura; la educación de capacidades intelectuales hipotético deductivas de acceso a la verdad por aproximación lingüística; la estética del discurso; lo axiológico como proceso de reflexión; la elaboración de contextos sociales y el español con propósitos académicos. En el posracionalismo el Yo y el Mundo es una experiencia narrativa, modificar esta con innovaciones discursivas es educar para un mundo en evolución ética. El discurso posracionalista no niega al racionalismo, sino que lo conduce a objetivos más allá que a la simple objetividad lógica del texto, es decir, hace esfuerzos importantes en la promoción del sistema de pensamiento con fines de progreso ético, soberanía intelectual de sus lectores y propone una tradición epistémica como distinción de la calidad educativa.

La obra internacional de Lyons y Rayner intitulada “The academic book of the future” de 2016, fue producto de una convocatoria internacional en 2014 por el británico Consejo de Investigación en Humanidades[10]. El objetivo fue dar luz sobre el futuro del Libro Académico. La actual editorial académica, para su producción se ha liberado de la manipulación de gobiernos, administración, grupos de poder religiosos y políticos, creando un mercado democrático del conocimiento accesible para la formación de nuevos cuadros académicos: llamado Libertad Académica. El libro académico o también llamado curricular es el reflejo de la tradición intelectual de la comunidad que los crea; son contenedores de experiencias de conocimiento; inspiración del progreso ético y agitación rebelde de las ideas. Entre los objetivos para los próximos años se sugiere:

• El libro académico como indicador de la salud de la libertad académica de las instituciones educativas.
• Aumentar la conciencia sobre el libro académico, involucrar a los medios y alertar a los responsables políticos de la educación sobre su importancia como parte del ecosistema intelectual de nuestra sociedad.
• Hacer que el libro académico sea más accesible para una audiencia en general más amplia que solo a las comunidades escolares.
• Promover las habilidades, servicios de librerías y bibliotecas del texto académico como base de la educación en línea.
• Promover los procesos y las habilidades de escritura creativa para crear un libro académico por parte de académicos y editores.
• Abrir oportunidades para debatir el diseño del discurso académico y colaboración entre editores, profesores escritores e investigadores.
• Debatir sobre el Libro Académico para el proyecto futuro de la tradición académica de la comunidad educativa.
• Mejorar los sistemas digitales de la Web para el E-book y hacer del ISBN un ideal de respeto a la propiedad intelectual.

La prestigiosa editorial Macmillan con su “Proyecto Palgrave[11]” en marzo de 2015 se propuso crear un libro académico por semana[12]. Esta misma metodología fue adaptada por la CIE de la USMNH para formar profesores escritores, destacando los ejes de formación:

• El sistema de escritura
• Gramática
• Ortografía
• Puntuado
• Arquitectura de sentencias
• Lógica modal y cadenas de razón
• Retórica
• Textualidad académica

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), desde su Coordinación de Innovación Educativa adaptó esta misma metodología de diseño del discurso académico bajo un seminario-taller de escritura creativa, formando 37 profesores de media superior y produciendo 18 libros curriculares y 9 de apoyo extracurricular entre 2016 y 2019. Esta editorial académica contabiliza 28 libros a Mayo de 2019. Actualmente dispone en línea dos de los tres módulos del seminario-taller, que son cursos en la Web con la idea global de este proceso de formación docente, editorial y de innovación educativa basada en el diseño de nuevos discursos académicos. URL: https://cieumich.mx/Ebook/LibrosPDF.html.

 

 

Referencias


[1] Leech, G. (2014). Language in literature: Style and foregrounding. Routledge.
[2] Alderson, J. C., & Short, M. (1989). Reading literature. Reading, Analysing and Teaching Literature. London: Longman, 261.
[3] Short, M. H., & Leech, G. N. (2013). Style in fiction: A linguistic introduction to English fictional prose. Routledge. Retrieved from https://www.pala.ac.uk/uploads/2/5/1/0/25105678/2007_may.pdf
[4] Hoover, D. L., & Lattig, S. (2007). Stylistics: prospect & retrospect (3). Rodopi.
[5] Hoover, D. L., & Lattig, S. (2007). Stylistics: prospect & retrospect (3). Rodopi.
[6] Rybicki, J., Eder, M., & Hoover, D. (2016). Computational stylistics and text analysis. Doing Digital Humanities, 123-144. Retrieved from http://www.infotext.unisi.it/upload/rybickihoovereder_with_figures.pdf
[7] Lambrou, M., & Stockwell, P. (2010). Contemporary Stylistics. A&C Black. Retrieved from http://books.google.com.mx/books?id=anUwb4lCwqgC&hl=&source=gbs_api
[8] Jeffries, L. (2010). Opposition In Discourse: The Construction of Oppositional Meaning (Advances in Stylistics) (1 ed.). Continuum.
[9] Norman, D. A. (2013). The Design of Everyday Things (The MIT Press) (revised and expanded edition ed.). MIT Press.
[10] Lyons, R. E., & Rayner, S. (2015). The Academic Book of the Future., 133.
[11] McCall J., Bourke-Waite A. (2016) The Academic Book of the Future and the Need to Break Boundaries. In: Lyons R.E., Rayner S.J. (eds) The Academic Book of the Future. Palgrave Macmillan, London
[12] Vulpes Libris (2015) ‘Palgrave Pivot: Mopping Up the Mid-Length Manuscripts’, Vulpes Libres blog, https://vulpeslibris.wordpress.com/2015/04/29/palgrave-pivot-mopping-up-the-mid-length-manuscripts/, accessed 20 August 2015.